Blanco: representa la pureza de vida en conducta, lenguaje y RELACIÓN con los demás, reflejando los ideales del Salvador para sus hijos. “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Tim. 4:12).
Rojo: representa la redención a través de la vida de Cristo entregada en favor del pecador en la cruz del Calvario.