El consumo de tabaco se lleva la vida de más de 7 millones de personas cada año y cuesta a los hogares y gobiernos más de US$ 1,4 billones en gastos sanitarios y pérdida de productividad.
El tabaco es una amenaza para las mujeres y los niños y para el sustento de los hogares de formas muy diversas:
La pobreza: cerca de 860 millones de fumadores adultos viven en países de ingresos medianos o bajos. Varios estudios indican que, en algunos hogares de los países de ingresos bajos, más del 10% de los ingresos se gasta en comprar productos de tabaco, un dinero que no se destina a alimentos, educación y atención sanitaria.
Los niños y la educación: el cultivo del tabaco evita que los niños reciban educación. Entre el 10% y el 14% de los niños de familias que cultivan esta planta no asisten a la escuela porque trabajan en campos de cultivo.
Mujeres: entre el 60% y el 70% de los trabajadores agrícolas que trabajan en el cultivo de tabaco son mujeres, que están expuestas directamente a productos químicos peligrosos.
Salud: el tabaco es un factor implicado en el 16% de las muertes por enfermedades no transmisibles.
Fuente: OMS