El ancianato juega un papel importante en el apoyo directo al pastor local y a los ministerios de la iglesia, siendo responsable de los servicios en ausencia del pastor. Reconocidos como líderes espirituales fuertes y respetables tanto por la iglesia como por la comunidad, deben guiar a la iglesia hacia una experiencia cristiana más profunda y completa, siguiendo principios y dando ejemplo. Encargados de dirigir los cultos, su dedicación es esencial para fortalecer la fe de los miembros y promover un ambiente espiritualmente enriquecedor.

“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.”