Vale la pena servir al Señor
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. Santiago 1:25 Edson era católico y se casó con una mujer que lo amaba mucho. Después de cinco años de matrimonio, ella […]
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. Santiago 1:25
Edson era católico y se casó con una mujer que lo amaba mucho. Después de cinco años de matrimonio, ella renovó un antiguo interés por la Iglesia Adventista, que ya conocía. Resolvió asistir a los cultos y comenzó a orar por su esposo. En esa época vivían en Sao Paulo, Después de muchas invitaciones, Edson aceptó visitar la Iglesia Adventista de Unasp, Sao Paulo. El sermón lo inquietó mucho, quedó pensativo y solo volvió a la iglesia el día del bautismo de su esposa, por consideración a ella.
Algún tiempo después, cuando ya se habían mudado para el estado de Minas Gerais, por insistencia de su mujer, Edson aceptó ir a un Encuentro de Matrimonios con Cristo. Se sintió impresionado con los temas y los mensajes que escuchó allí y cambió su concepto sobre la iglesia. Salió del encuentro con su relación renovada tanto con su esposa como con Dios. En seguida los miembros de iglesia lo invitaron a participar del retiro de Carnaval y desde esa época no dejó de asistir a la iglesia los miércoles y domingos, porque todavía trabajaba los sábados.
Comenzó a recibir estudios bíblicos para conocer más sobre las enseñanzas de Jesús, y durante todo el año tuvo que tomar varias decisiones para seguir a Cristo. Como era comerciante y dueño de muchos negocios, su esposa creía que sería muy difícil la conversión de Edson. Sin embargo oraba sin cesar.
Un mes antes del bautismo, él vendió algunos de sus negocios e invirtió el dinero en otros inmuebles que se convirtieron en sus ingresos fijos. De ese modo no necesitaba trabajar más los sábados y no se perjudicó por eso. Comenzó a dar su diezmo y una cantidad de ofrendas que creía eran suficientes. Posteriormente entendió que podría ser más agradecido a Dios por sus bendiciones e hizo un pacto de entregar un 10% de sus ingresos además del diezmo.
Hoy, Edson agradece a Dios por la manera por la cual fue guiando su vida. “El Señor nos dio abundantes bendiciones, sobre todo bendiciones espirituales”, comenta. Desde su bautismo 17 personas más de su familia se hicieron adventistas por medio de su ejemplo y el de su esposa.
Edson Evaristo de Souza
Unión Sudeste Brasileña