Mayordomía Cristiana

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Un Asunto De Fe

“¡Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corana de la vida! (Apocalipsis 2:10 u.p).


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“¡Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corana de la vida! (Apocalipsis 2:10 u.p).

El año 2001 aprobé el examen de admisión para cursar geografía en la Universidad Estatal Sudoeste de Bahía (UESB), un sueño que pude realizar después de algunos años de intentos. La UESB, localizada en la ciudad de Victoria de la Conquista, dista aproximadamente unos 160 km de la ciudad de Corderos, donde yo vivía.

Con el fin de llevar el curso, mi día comenzaba a las 4 de la mañana para poder llegar a la Universidad a las 7:30, regresar a las 14:00 a fin de llegar a tiempo para trabajar hasta las 23:00. La gente decía que no podría terminar la carrera a ese ritmo, pero yo tenía la seguridad de que Dios me había dado este regalo, porque en la ciudad donde vivía no había cursos preparatorios y las materias que había cursado, no contemplaban asuntos de selección para la universidad; por eso yo insistía, entonces decidí matricularme para cursar el 1er. semestre.

Al llegar a la facultad, me sorprendí con la noticia de que los cursos eran dictados de lunes a sábado. Convencida de que no asistiría a clases los sábados fui hasta la coordinadora de la facultad y le expliqué mi situación. Sin rodeos ella afirmó que era mejor que buscara otra materia que no tuviera clases los sábados. Sin más argumentos me matriculé y decidí ver qué sucedería. Al terminar mi matrícula, dos jóvenes se acercaron a conversar. Me informaron que tenían amigas que estaban en la misma situación que yo y resolvieron el problema pidiendo permiso al pastor para poder asistir a clases, me propusieron hacer lo mismo. Entonces les expliqué que no se trataba de obediencia al pastor, sino a Dios.

Las clases comenzaron y traté dar lo mejor de mi parte durante toda la semana, hasta que tuve la oportunidad de participar de la clase del profesor que dictaría las clases los sábados. Llegué temprano, participé activamente de los debates, dejé que todos los alumnos salieran y fui a su encuentro para conversar. Presenté mi situación sobre el sábado y esperé su respuesta. El profesor me informó que no me reprobaría por faltas, pero creía que sería difícil para mí tener un buen rendimiento asistiendo solo al 50% de las clases, por eso, creía que era mejor que me retirara del curso. Segura de que ante mí había una gran oportunidad solicité continuar en la materia y esforzarme para ser la mejor alumna. Él aceptó mi desafío.

Todos los lunes me informaba y transcribía los temas presentados el sábado y noté que él no hacía ninguna evaluación los sábados. Al final del semestre, el último día de clases, el profesor, al despedirse del grupo, tomó mi mano y me dijo: “Cintia, ¡felicitaciones! No imaginé que usted aprobaría el curso, usted obtuvo la mejor nota del grupo, ¡es una excelente alumna!”

Continué matriculándome en todas las materias de cada semestre, y a través del testimonio transmitido en el salón de clases, los profesores me permitían faltar los sábados. Hubo momentos en que parecía que no lo lograría, pero me di cuenta que Dios colocaba sus ángeles en mi camino. En una ocasión, una profesora se dispuso a darme clases individuales a media semana para que no fuera perjudicada en el trascurso de la carrera. Nunca fui reprobada en ninguna materia y en 2006 fui escogida para ser la oradora del grupo; en ese momento vi una oportunidad más de hablar de las maravillas de Dios.

Hoy soy graduada en Geografía y especializada en Administración Escolar. Dios me dio la victoria de ser aprobada en cuatro concursos públicos, de los cuales tomé dos. Tengo la seguridad de la protección y cuidado de Dios, y le agradezco por el privilegio de testificar de su poder y amor. ¡Vale servir a Cristo!

Cintia Paula Camargo Santos Cordeiro
Iglesia Central de Corderos, BA
Unión Noreste Brasileña

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