¿Tanta ofrenda?
“Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía” (Lucas 21:4). Un sábado, el pastor Miguel Iglesias, pastor de nuestra Iglesia, después de una linda predicación sobre la mayordomía de los tesoros, nos propuso como desafío devolver el diezmo […]
“Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía” (Lucas 21:4).
Un sábado, el pastor Miguel Iglesias, pastor de nuestra Iglesia, después de una linda predicación sobre la mayordomía de los tesoros, nos propuso como desafío devolver el diezmo y separar otro 10% para ofrendas.
Repartió a todos un compromiso escrito. En ese momento, me tocó ausentarme de la reunión y no alcancé a escuchar ese plan. Cuando regresé, mi hija de 8 años tenía en sus manos el papel con todos sus datos. Me lo mostró e indicó que debía firmarlo para poder entregarlo.
Le dije: “no mi amor, eso es para los hermanos que trabajan y tienen un ingreso mensual.” Ella me respondió: —Bueno, tacho mi nombre y pongo el tuyo.
—De acuerdo — le dije, porque no quería defraudarla.
Al llegar el día de cobrar mi sueldo, lo primero que me recordó mi hija fue la ofrenda que prometí separar: un 10% aparte del diezmo. —Bueno —le respondí mientras estaba sentada en la mesa con mi hijo. Yo dudaba un poco, pero los ojos escrutadores de mis dos hijos me conmovieron y decidí avanzar. Juntos hicimos los cálculos de la ofrenda que entregaríamos cada uno de nosotros en los diferentes cultos del mes.
Dios cumplió sus promesas y obró de forma maravillosa en mi vida, porque al mes siguiente, me aumentaron mi sueldo y ese aumento era el doble de la ofrenda que separé para la obra de Dios. Mis dudas desaparecieron y sigo cumpliendo mi compromiso con alegría; y las bendiciones de Dios siguen siendo derramadas en mi vida. Me alegra que mis hijos hayan formado parte de esta decisión.
Estoy feliz porque mi iglesia también ve los frutos de una mayordomía fiel. Animo a todos mis hermanos a creer en las promesas de Dios y a obedecerlas para ver sus maravillas.
Ingrid Torres
Iglesia Barrio San Pablo
Asociación Argentina del Sur
Unión Argentina