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Renueva tu compromiso

Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso; Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera a morada de tu justicia. Y aunque tu principio haya sido pequeño,  tu postrer estado será muy grande. Job 8:5-7. La hermana Petronila era dueña de un concurrido restaurante en […]


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Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso; Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera a morada de tu justicia. Y aunque tu principio haya sido pequeño,  tu postrer estado será muy grande. Job 8:5-7.

La hermana Petronila era dueña de un concurrido restaurante en la selva de Madre de Dios, Perú. Era una mujer muy próspera en su negocio. Sin embargo, en el 2011 afrontó su mayor prueba. El esposo, a pesar de ser adventista, notó que el diezmo que ella enviaba a la iglesia era una suma elevada, y le propuso que entregara sólo la mitad.
Petronila no sabía qué hacer; y como la presión de su esposo fue aumentando,  para evitar problemas, la Petronila decidió entregar solo la mitad del diezmo. Pasaron algunos meses y el negocio seguía prosperando a pesar de la infidelidad; por tal razón, nuevamente el esposo se opuso a entregar el diezmo diciendo que “aun la mitad del diezmo es mucho, debemos entregar sólo la cuarta parte”. Petronila se entristeció mucho; pero, aceptó otra vez la decisión de su esposo.
Pasado algún tiempo, ellos decidieron tomar un préstamo del banco para renovar toda la infraestructura del restaurante. Pero ahora las circunstancias cambiaron. El dinero comenzó a faltar; las ventas que tenían antes ya no eran las mismas. Por lo tanto el esposo decidió no entregar el diezmo; ni siquiera la cuarta parte. La prosperidad del negocio fue desmoronándose y los problemas en su hogar aumentaron. Decidieron abrir el negocio en sábado para tratar de juntar el dinero que debían al banco; y cumplir con otras deudas. Finalmente, todo el negocio se fue a la quiebra. De lo que antes había sido un prestigioso restaurante, abarrotado de clientes, ahora no quedaba nada. Con desesperación ella y el esposo decidieron ir a buscar trabajo para sostener su hogar.
Un día, Petronila decidió renunciar a su trabajo y volver a la iglesia. Después de algún tiempo, la oportunidad tocó a su puerta. Para su sorpresa le ofrecieron un préstamo considerable como para iniciar un negocio. No lo podía creer. Entonces decidió volver a empezar con un pequeño proyecto. Pero esta vez haría lo correcto, a pesar de lo que dijera su esposo. No trabajaría en sábado y sería fiel desde el comienzo en la devolución de los diezmos y las ofrendas.
En su primera semana de trabajo, después de entregar el diezmo completo, se sintió satisfecha y con paz en su corazón. Las siguientes semanas Dios bendijo el pequeño negocio de Petronila y ella correspondió con fidelidad a sus bendiciones.

Petronila
Unión Peruana del Sur

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