Mayordomía Cristiana

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¿Por qué seguimos a Jesús?

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8. Para oír al Maestro, la gente se agolpó junto al mar de Galilea. “Cuando Jesús alzó los ojos, y vio que había venido gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos?” […]


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Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8.

Para oír al Maestro, la gente se agolpó junto al mar de Galilea. “Cuando Jesús alzó los ojos, y vio que había venido gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos?” (Juan 6:5). El resto de la historia está narrada en los evangelios, como una poderosa manifestación del poder de Dios, al multiplicar cinco panes de cebada y dos pececillos para cinco mil personas sin contar las mujeres y los niños.
Esta semana, el Señor ha multiplicado bendiciones en su vida, y hoy usted se dispone como buen adventista a guardar el día sábado. Es necesario que se haga dos preguntas: Primero: ¿Sigo a Cristo por la providencia que realiza para conmigo? ¿O lo sigo de manera desinteresada, porque lo amo?
La gente quería más de Jesús, algunos querían hacerlo rey y que los libere de la opresión Romana (v. 15). Entonces Jesús les dijo: “De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará” (Juan 6: 26, 27).
Jesús murió por nosotros, y esto es la mayor manifestación del amor de Dios. Retribuimos nuestro agradecimiento al Señor cuando guardamos su santo día, pero no pasará de ser una mera costumbre a menos que meditamos a cada momento en el hecho de que “siendo aún pecadores”, sin merecer nada, Cristo nos da redención y perdón de pecados.
Parte de la multitud no entendió las palabras del Maestro, lo dice la Escritura: “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿Quién la puede oír?” (Juan 6:60).
Usted y yo somos la generación que vive en el tiempo del fin, solo someternos al amor de Cristo nos da seguridad. Que este sábado sea de reflexión en la fuerza que proviene del Padre celestial.

Vinicio Marcillo  
Unión Ecuatoriana

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