Perseverancia premiada
“Más el que perseverare hasta el fin, este será salvo” Mateo 24:3.
“Más el que perseverare hasta el fin, este será salvo” Mateo 24:3.
Por ser fieles a Dios a veces pasamos momentos difíciles en la vida. Sin embargo la promesa es que aquellos que perseveren recibirán, tarde o temprano su recompensa.
Pablo conoció la iglesia en el 2002. Un poco por sus necesidades espirituales y otro poco también por curiosidad. La claridad doctrinal contundente lo convenció y comenzó a asistir.
Cuando le comunicó a su esposa que estaba asistiendo a una iglesia, la guerra se desató. De forma amenazante y agresiva ella le dijo que no quería saber nada con los “canutos” (Término despectivo usado para denominar a los cristianos no Católicos). Los maltratos psicológicos y hasta en alguna oportunidad físicos continuaron a pesar de que ella reconocía que la vida de Pablo era distinta, ahora no bebía, su salud estaba mejor, etc.
Debido a las constantes amenazas, portazos, gritos, etc. Pablo abandona el hogar aunque sigue proveyendo para la mantención del mismo. No podía entender que otras personas aceptaban a Cristo gozosos y a su esposa ni le interesaba.
Transcurridos tres meses. Pablo le pidió a su esposa poder regresar al hogar. Ella acepto quizás más por conveniencia que por otra cosa. Ahora Pablo tomo una actitud más discreta; leía la Biblia y trabajaba por otros pero a escondidas. Para mejorar su condición económica Pablo decide estudiar y eso lo mantiene lejos de su casa, encontrándose con su familia solo los fines de semana. De esta manera incomodaba menos a su esposa.
Al terminar sus estudios se brindó la oportunidad de elegir en que ciudad vivir. Optó por la ciudad de Los Ángeles ya que allí hay: TV, radio Nuevo Tiempo, Iglesia y un colegio adventista (CEALA). Obviamente tanto su esposa como su hija a una dijeron que no irían.
Finalmente la familia se radica toda en Los Ángeles. Ahora la esposa de Pablo permitía que este vaya a la iglesia los Sábados, podía escuchar música religiosa y leer la Biblia. Otra alegría fue ver a su hija asistir al colegio adventista. En medio de todas estas pruebas el no dejó de ser fiel en lo diezmos y ofrendas que tenía que entregar a escondidas.
Pasaron 10 años difíciles. Ella le sugirió “respétame y yo te respetare”. Poco a poco Dios siguió haciendo su obra. Finalmente la esposa lo sorprendió invitándolo a una programación especial en la Iglesia de Chacayal Norte. En medio de esa programación la esposa de Pablo se entrega a Dios a través del bautismo. Le habían preparado la gran sorpresa. Lo único que atinó a hacer es llorar, y dentro de su shock musito: “gracias Señor por este milagro”.
Actualmente Pablo se siente un bendecido de Dios. Económicamente está bien, su hija actualmente cursa primer año de enfermería en la Universidad Adventista, participa de los proyectos misionero y con su esposa asisten a la iglesia.
Pablo Lagos Cofre es de la Iglesia Central de Los Ángeles.
Asoc. Centro Sur de Chile – Unión Chilena.