Paz interior
“El que encubre sus transgresiones, no prosperará; más quien las confiese y las abandone, alcanzará misericordia” Proverbios 28:13.
“El que encubre sus transgresiones, no prosperará; más quien las confiese y las abandone, alcanzará misericordia” Proverbios 28:13.
Florencio Magne es un hombre que demuestra la alegría de haber conocido al Señor. A pesar de que él y su familia vivían en el paganismo, siempre tuvo en su corazón el deseo de encontrar algo que lo “llenara” realmente.
En esta búsqueda visitó un sin número de iglesias pero seguía sin encontrar esa verdad que “lo iluminará”.
Hasta que un día fue invitado por un hermano a estudiar la Sagrada Escritura. El contacto con la Biblia y la coherencia de las verdades emanadas por ella y enseñadas por la iglesia adventista hicieron un impacto tal que comenzó a amar a Dios, Su Palabra y su iglesia, y finalmente el 24 de marzo de 2012 él y toda su familia entregaron sus vidas al Señor a través de las aguas bautismales.
En “El Camino a Cristo” dice; “Las condiciones indicadas para obtener la misericordia de Dios son sencillas, justas y razonables. El Señor no nos exige que hagamos alguna cosa penosa para obtener el perdón de nuestros pecados. No necesitamos hacer largas y cansadoras peregrinaciones, ni ejecutar duras penitencias, para encomendar nuestras almas al Dios de los cielos o para expiar nuestras transgresiones, sino que todo aquel que confiese su pecado y se aparte de él alcanzará misericordia”. (Camino a Cristo. Pág. 37).
Al salir de las aguas bautismales sintió que fue lo más maravilloso que pudo pasarle pues encontró el perdón de Dios de una manera tan simple y sencilla. Al participar del Seminario de Enriquecimiento Espiritual fue de gran ayuda porque lo orientó a buscar a Dios en la primera hora de cada mañana y a crecer en su vida espiritual. La Biblia ha llenado su ser de tal manera que se ha propuesto terminar de leer la Biblia no en el año 2015 leyendo un capítulo por día, sino este año.
“En la Biblia se llama nacimiento al cambio de corazón por el cual somos hechos hijos de Dios. También se lo compara con la germinación de la buena semilla sembrada por el labrador. De igual modo los que están recién convertidos a Cristo, son como "niños recién nacidos", "creciendo" (1 S. Pedro 2: 2; Efesios 4: 15). a la estatura de hombres en Cristo Jesús. Como la buena simiente en el campo, tienen que crecer y dar fruto. Isaías dice que serán "llamados árboles de justicia, plantados por Jehová mismo, para que él sea glorificado" (Isaías 61:3).” (Camino a Cristo. Pg. 67).
Florencio Magne Valeriano es de la
Iglesia Central de Santa Cruz de la Sierra
Bolivia - Unión Boliviana.