Milagro universitario
“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré” Jeremías 29:12
“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré” Jeremías 29:12
Analía rindió el examen para el curso de Derecho en la Universidad de Marañón, en la ciudad de Bacabal, Brasil. Aprobó y siempre supo que Dios había actuado de forma milagrosa en el resultado. Pero lo que no se imaginaba era que ese sería apenas el comienzo de un conjunto de bendiciones que serían derramadas en su vida.
En el primer semestre, se encontró con materias que eran dictadas los sábados. La alegría vino cuando los profesores que daban clases los viernes desde la puesta del sol hasta la puesta del sol del sábado aceptaron de una forma inesperadamente natural su creencia sobre el sábado. Todo cambió el 2012, cuando al pedir la justificación por las faltas en sábado, el profesor de la materia de Derecho Civil III reaccionó en forma diferente de los demás. Según él, no era de su competencia juzgar su pedido, que eso era exclusividad de la Universidad. Y más encima exigió una posición definitiva de la institución, solicitando que la decisión para su caso generase una jurisprudencia. Significaba que la decisión para su pedido sería un padrón para todos los otros que estuviesen en la misma situación.
Cuando Analía recibió la información, su corazón se entristeció y percibió que estaba entrando en un camino turbulento e imprevisible. Entonces, mientras tramitaba su pedido en la Universidad, hizo los exámenes de esa materia, terminando con un promedio de 9,5.
Desde el inicio, sabía que la decisión podría ser favorable o no. No existe una jurisprudencia sobre casos así en el Estado. Ni el Supremo Tribunal Federal llegó a una conclusión sobre guardar el sábado, pues la Constitución Federal de 1988 al mismo tiempo en que confiere derechos a los grupos religiosos y defiende la libertad de creencia, también restringe posiciones que difieren de la mayoría. No puede haber una ruptura en el principio de igualdad. Todos deben ser tratados de manera semejante. Esta es una discusión jurídica que envuelve varios argumentos.
Por fin, después de seis meses, la respuesta a su requerimiento llegó. Y la decisión fue favorable. Dios actuó de manera extraordinariamente poderosa en este caso. La Universidad Federal de Marañón, a partir de entonces, deberá aceptar y promover, juntamente con los profesores, actividades extras y alternativas para los que guardan el sábado. Sí, Dios escucha nuestros pedidos. Él es nuestro galardonador. Entrega todas tus ansiedades y, ciertamente, él las oirá.
Anália Valéria Garrido, UNB
