Más oración
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar. Lucas 18:1. María es una niña muy dedicada a las cosas de Dios. Un día se puso muy mal y fue llevada de emergencia al hospital. Después de examinarla, el médico le dijo a su madre que su enfermedad era […]
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar. Lucas 18:1.
María es una niña muy dedicada a las cosas de Dios. Un día se puso muy mal y fue llevada de emergencia al hospital. Después de examinarla, el médico le dijo a su madre que su enfermedad era muy complicada y que tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir, salvo por un milagro. La madre buscó un lugar adecuado para orar, y al no encontrarlo, en el pasillo del hospital clamó a Dios de rodillas, y le dijo: “Dios te doy gracias por el privilegio de ser llamada tu hija, me siento feliz de ser tu princesa. El día cuando te conocí decidí seguirte y serte fiel hasta el fin. Pero ahora, me duele el corazón al saber que en unos días ya no tendré más a mi hija; mi decisión de seguirte es firme ya sea que mi hija viva o muera, pero por favor dame las fuerzas para soportar este inmenso dolor. Señor, sé que lo mejor para ella será tu voluntad porque la vida depende de solo de ti. Señor acepto tu voluntad”.
Al día siguiente, la doctora le dijo a la madre que algo increíble le estaba sucediendo la niña “Está reaccionando de una manera que no se puede entender, pero hay que seguir esperando”. María ahora es una adolescente que sigue adorando a Dios porque él hizo un verdadero milagro en su vida.
¡Qué bueno es buscar a Dios de todo corazón!, Elena de White dice: “Nuestras oraciones deben estar llenas de ternura y de amor. Cuando anhelamos sentir de una manera más profunda y más amplia el amor del Salvador, clamaremos a Dios por más sabiduría. Si alguna vez hubo necesidad de oraciones y sermones que conmuevan el alma, es ahora. El fin de todas las cosas está cercano. ¡Ojala pudiésemos ver como debiéramos la necesidad de buscar de todo corazón al Señor! Entonces lo encontraremos. ¡Quiera Dios enseñar a su pueblo a orar!” (La Oración, p. 27).
“Las mayores victorias de la iglesia de Cristo o del cristiano no son las que se ganan mediante el talento o la educación, la riqueza o el favor de los hombres. Son las victorias que se alcanzan en la cámara de audiencia con Dios, cuando la fe fervorosa y agonizante se ase del poderoso brazo de la omnipotencia” (Ibíd, p. 127).
Carlos Requejo Paico
Unión Peruana Norte