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Las letras del sábado

“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová (…) entonces te deleitarás en Jehová, y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado” Isaías 58:13, 14


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“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová (…) entonces te deleitarás en Jehová, y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado” Isaías 58:13, 14

En 2007, Daniele recibió un material de divulgación del curso superior de Licenciatura en Letras que sería ofrecido por una universidad privada de su ciudad, sorprendentemente, en los horarios de lunes a jueves por la noche. Hasta ese momento, esperaba por una oportunidad como esa, considerando que no tendría problemas con relación al sábado, ingresó a la carrera el año siguiente. Todo iba bien hasta que, en el segundo año comenzaron las pruebas. Algunas materias, por diversas razones, terminaron siendo dictadas los viernes de noche. De esta forma, Daniele tuvo que hacer otras materias y en otros horarios. Algunas veces, tuvo que cursar dos materias en una misma noche. En otros momentos, también enfrentó pruebas con algunos colegas que decía que era la preferida por ser eximida de ir a la facultad los viernes de noche. Pero esas eran las ocasiones en las que aprovechaba para hablar un poco sobre su fe y sus principios, testificando en que si tendría que elegir entre hacer la voluntad de Dios o el curso, optaría por la primera opción.

Finalmente, en el último semestre de la facultad, apareció la mayor prueba. Dos de las últimas materias del curso serían los viernes, eran específicas de la carrera, su grupo era el único del campus que las cursaba. No había otra forma de que pudiera cursar las materias, ni siquiera en otra fase posterior. O cursaba las materias o no podría graduarse. Entonces le pregunto a Dios: “¿Señor, por qué ahora? ¿Por qué me permitiste llegar hasta el final para no poder terminar?” Decidió continuar orando y pidió que la iglesia también orase para que Dios actuara.

Mientras las clases seguían sin que Daniele asistiera, fue orientada a buscar auxilio jurídico para este asunto. Cada día que pasaba, aumentaba la posibilidad de reprobar por faltas. Pero, en el último momento, Dios con su poder, permitió que el problema se solucionase. De manera milagrosa, consiguió la autorización para cursar las materias individualmente. Pero sin la ayuda de los profesores ni de sus colegas. Dios fue su profesor, y, después de la entrega de los trabajos y de la prueba final, obtuvo las mejores notas de su clase en las dos materias. Se graduó con honores, siendo considerada la mejor alumna en el desempeño académico del curso. Dios honra a los que le honran.
Que las horas de este sábado te lleven a una experiencia más profunda con el Señor.

Daniele Galvão, USB

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