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Lanza tu pan

Lanza tu pan sobre las aguas y después de muchos días lo encontrarás. Eclesiastés 11:1 Ruy  fue educado en un hogar adventista. Durante la infancia y adolescencia participó de todas las actividades que un niño o joven puede acceder en los diferentes programas de la Iglesia. Al ir a la universidad, Ruy tomó la firme […]


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Lanza tu pan sobre las aguas y después de muchos días lo encontrarás. Eclesiastés 11:1

Ruy  fue educado en un hogar adventista. Durante la infancia y adolescencia participó de todas las actividades que un niño o joven puede acceder en los diferentes programas de la Iglesia. Al ir a la universidad, Ruy tomó la firme decisión de ser fiel a Dios. Vinieron las clases en día sábado, pero Ruy estaba convencido; había colocado al Señor en primer lugar. A pesar de pasar por muchas pruebas durante los cinco años de estudio, se graduó como Ingeniero en Aeronáutica como uno de los mejores alumnos de su universidad, en ningún momento dejó de ser fiel al Señor.
En poco tiempo, Ruy fue invitado a trabajar en diversas empresas del ramo aeronáutico. Comenzó a viajar por el mundo, y su vida financiera mejoró mucho. Sin embargo, todo tiene un costo. En busca del éxito financiero y laboral, poco a poco Ruy dejó de orar, dejó de estudiar la Biblia y comenzó a alejarse lentamente de los caminos del Señor. Pasó muchos años lejos de la iglesia, pero los principios que había conocido en la infancia permanecían en su corazón, y siempre pensaba en la necesidad de volver.
En el tiempo cuando Ruy fue a trabajar a Río de Janeiro, conoció a Simone, decidieron casarse y formar una familia. Algún tiempo después, llegó el primer hijo, Gabriel, un regalo del Señor. Con la llegada de su hijo, Ruy  pensaba aún con más fuerza en la necesidad de estar cerca de la Iglesia para que su hijo pudiese aprender también los mismos principios que habían norteado su vida en su niñez. Durante este tiempo Ruy fue enviado por la compañía a Perú, con el objetivo de formar una filial en ese país. Con muchos temores, debido a la distancia de su familia y de su país natal, Simone y Gabriel acompañaron a Ruy en este nuevo desafío.
En Perú, enfrentó muchas dificultades en el trabajo. Prolongadas ausencias y extensos viajes que casi le costaron su matrimonio. Fue en ese momento que recibió una invitación para a trabajar en Chile. Entonces, Ruy comenzó a frecuentar la Iglesia después de muchos años de ausencia. La muerte de la madre de su esposa Simone, los llevó a buscar respuestas en Dios y en su Palabra. De ese modo, después de algunos años, Ruy, Simone y su hijo Gabriel fueron bautizados. Hoy, él y su familia tienen a Cristo como Señor de sus vidas y participan en la misión de la iglesia.

Pr. Mitchel Urbano
Unión Chilena

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