La carpeta en el techo del automóvil
[…] porque yo honraré a los que me honran […] 1 Samuel 2:30. Geracina es tesorera de su iglesia, en Planalmira, Goiás, Brasil. Todas las semanas, ella colocaba los diezmos en un sobre y hacía el depósito para la Asociación local. Ese jueves el día estaba más agitado. Además de ese depósito, ella necesitaba llevar […]

[…] porque yo honraré a los que me honran […] 1 Samuel 2:30.
Geracina es tesorera de su iglesia, en Planalmira, Goiás, Brasil. Todas las semanas, ella colocaba los diezmos en un sobre y hacía el depósito para la Asociación local.
Ese jueves el día estaba más agitado. Además de ese depósito, ella necesitaba llevar a su hermano hasta Goiania para que él viajara en ómnibus a su ciudad. Con mucha prisa, Geracina acomodó las valijas y las muletas del hermano en el asiento trasero. Después colocó sobre el techo del auto una carpeta con los cheques y el dinero para depositarlos en el banco. Entró nuevamente en la casa para llamar al marido, buscar su cartera y cerrar la puerta.
Todos entraron en el auto, hicieron una oración y partieron rumbo al banco, sin cerciorarse si la carpeta estaba dentro del vehículo. Cuando estacionaron frente al banco, Geracina se dio cuenta de que no estaba con el dinero en sus manos.
La angustia fue grande. Le mencionó a su marido que había dejado la carpeta en el techo del auto, pero ni él ni su hermano habían visto el objeto antes de entrar al vehículo. Rápidamente regresaron por el camino a casa, mientras Geracina llamaba a su hermana para contarle lo que había sucedido. Todavía estaban al teléfono, cuando su hermana vio en el portón de la casa uno de los ancianos de la iglesia. El hombre tenía en su mano la carpeta perdida que contenía todo el dinero para el depósito.
Dentro de uno de los sobres de la carpeta estaban los dizmos y ofrendas de Geracina y de su esposo. Posteriormente, en forma de gratitud ellos devolvieron más del diez por ciento en ofrenda.
Con ese incidente, ellos se atrasaron y su hermano corría el riesgo de perder el ómnibus. Durante el camino a Goiania, él oró a Dios pidiéndole que detuviera el ómnibus, pues si él viajaba al día siguiente el último trecho de su viaje sería en las primeras horas del sábado. Cuando llegaron a la terminal, a pesar que el ómnibus ya estaba en marcha todavía pudo entrar. Hasta hoy Geracina y su familia están agradecidos a Dios por las bendiciones concedidas en todos los momentos.
Geracina Dias Batista Pereira
Unión Centro Oeste Brasileña