Fidelidad a toda prueba
“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico”
Apoc. 3:18.
“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico”
Apoc. 3:18.
En la vida de Georgina ser fiel ha sido una proeza. Quedo viuda a los 30 años con 4 hijos y embarazada de un quinto. No tenía dinero ni una casa, solo tenía a su Dios.
Un grupo de amigos de su esposo le donaron el equivalente a 25 dólares y eso era todo lo que tenía. Ella se arrodilló delante de Dios, clamo y entregó sus hijos a El. Desde ese momento se hizo “Socia de Dios”, allí mismo le prometió a Dios serle fiel en el diezmo y prometió un 10 % adicional como un pacto.
Sus hijos comenzaron a vender postres casa por casa y ella cuidaba a los menores. Dios no los abandonó y al poco tiempo pudieron comprar una heladera para su poder congelar las gelatinas que vendían. Ella seguía fiel a Dios.
Sus hijas comenzaron a asistir al colegio estatal y por ayudarle a ella en el negocio muchas veces llegaban tarde al colegio. Georgina decidió que había llegado la hora de dar un paso más, matricularía a su primer hijo en el Colegio Adventista.
Muchos criticaron su decisión y le vaticinaron que no podría pagar las mensualidades. Hasta el tesorero del colegio la miro con compasión y algo de desconfianza. Georgina insistió porque estaba segura que había hecho un compromiso de fidelidad con Dios tanto en los diezmos y las ofrendas y que El proveería los recursos suficientes. Confiaba en que Él le ayudaría, porque eran socios. Su fidelidad fue puesta a prueba.
Fue algo inexplicable… luego de decidir serle fiel y avanzar por fe en esa decisión recibió la inesperada noticia de que recibiría una pensión de Jubilación por parte de su esposo y crease o no… ¡Era justo lo que necesitaba para pagar la mensualidad en el Colegio Adventista, y así cada año cuando sus hijas debían entrar al colegio, el monto de la pensión que recibía subía y pudo pagar los estudios sin preocuparme de sus tres hijos menores.
Los cinco hijos Georgina están en la iglesia y educados. Los 2 mayores ya están independientes y los tres menores están estudiando, dos de ellos en la Universidad Peruana Unión, cerca de Lima y el varón menor está estudiando para ser pastor.
Hoy con 49 años de edad, Georgina está muy agradecida a Dios y confía plenamente en Él. Ella ha formado un grupo de Oración en las madrugadas y hacen el seminario de Enriquecimiento Espiritual.
“Hoy más que nunca estoy agradecida a Dios porque yo no sabía ni leer ni escribir, pero ahora leo y escribo y soy líder del grupo pequeño”.
Su socio no le ha fallado. Anímate a ser socio de Dios tú también.
Georgina Cama Quispe es de Tacna, Perú.
Misión Peruana del Sur - Unión Peruana del Sur.