Fidelidad Recompensada
“Tu amor, oh Señor llega hasta el cielo y tu fidelidad supera hasta las nubes” (Salmos 36: 5). Todo comenzó el año pasado en el mes de marzo cuando mi amiga Claudia me invitó a una reunión social de la Iglesia de Río Branco, y la verdad que me quedé encantada con el trato y […]
“Tu amor, oh Señor llega hasta el cielo y tu fidelidad supera hasta las nubes” (Salmos 36: 5).
Todo comenzó el año pasado en el mes de marzo cuando mi amiga Claudia me invitó a una reunión social de la Iglesia de Río Branco, y la verdad que me quedé encantada con el trato y la amabilidad que me demostraron los hermanos de la Iglesia.
Al ver mi interés, la hermana Carola y su esposo Rubén González comenzaron a estudiar la Biblia conmigo, y pasados seis meses fui bautizada en la IASD de Río Branco.
Pero fue en este año que pude experimentar una prueba de fe en mi experiencia espiritual. En un sermón de un sábado por la mañana el pastor de mi Iglesia nos desafío a una experiencia de fe en, no solo devolver los diezmos, sino también devolver las ofrendas como un segundo diezmo. El plan del pacto era unir las fuerzas de nuestra iglesia para poder avanzar en la construcción de una iglesia nueva en nuestra ciudad. Yo entendí el tema y, aunque tenía mis compromisos financieros, acepté dar ese paso de fe y apoyar la causa del Señor y devolver mi pacto de amor.
El gran problema fue que en ese mes tuve la triste noticia que me estaba quedando sin trabajo, me sentí muy triste por toda la situación, pero especialmente porque no iba a poder dar el pacto que había prometido, me preguntaba: ¿Cómo voy a dar mi pacto si no estoy trabajando, no tengo dinero, como voy a cubrir mis otras cuentas? Todos estos pensamientos estaban atribulando mi corazón. Realmente mi fe estaba siendo probada.
Fue entonces que una vez más decidí presentar toda mi situación al Señor. Literalmente luché con el Señor, le pedí me diera un trabajo para poder sostenerme y también para poder cumplir con lo que le había prometido.
Y el Señor fue fiel conmigo porque la semana siguiente, cuando creo que mi fe y mi paciencia estaban siendo probadas al máximo, apareció la increíble respuesta del Señor.
En esa semana no solo apareció una propuesta de trabajo, sino que aparecieron tres personas que me pidieron que trabajara con ellos. Ahora me podía dar el lujo de elegir el trabajo que más me convenía. Tuve la oportunidad de elegir el trabajo que me permitía guardar el sábado y donde podría ganar más. Dios me bendijo tanto que en ese mes no sé por qué motivo, a pesar de no tener trabajo (porque comencé a trabajar y recibir el sueldo el siguiente mes), inexplicablemente, esa semana me sobró dinero.
Hoy estoy muy feliz porque aunque los valores que pude entregar no fueron muchos, vi el sueño de la iglesia hecho realidad. Con el plan del pacto de amor, más el aporte que la Unión dio en nuestra iglesia y el esfuerzo abnegado de la hermandad, la iglesia nueva es una realidad, y es una de las diez iglesias que la Unión Uruguaya se propuso plantar. Estoy feliz, y hoy más que nunca entiendo que las promesas de Dios no fallan; él es fiel y maravilloso con cada uno de sus hijos.
Pastor Néstor Álvarez
Distrito Melo,
Iglesia de Río Branco
Unión Uruguaya