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Fidelidad Incondicional

“Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová” (Levítico 27:30). Amancio Torres es un abuelito adventista que vive en una pequeñísima comunidad muy aislada, cerca del pueblo de Cerrito, en el departamento de Ñeembucú, Paraguay. El […]


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“Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová” (Levítico 27:30).

Amancio Torres es un abuelito adventista que vive en una pequeñísima comunidad muy aislada, cerca del pueblo de Cerrito, en el departamento de Ñeembucú, Paraguay.
El conoció la verdad de la Palabra de Dios a través de su hijo Nicolás Villalba. En aquel tiempo don Amancio estaba padeciendo una enfermedad que le hacía necesario renovar su sangre (por medio de una transfusión) cada seis meses. En una oportunidad don Amancio estaba esperando que viniera un tropero (vendedor de novillos, terneritos) para vender los que tenía a fin de pagar su transfusión. Amancio estaba muy preocupado porque el tropero demoraba y fue en esos momentos cuando su hijo llegó a su casa y le dijo: “Papá, no te preocupes Dios es Todopoderoso y si es su voluntad te vas a curar.” Fue así como el tropero no fue y a los quince días el abuelito se curó.

Nicolás estudió la Biblia con su papá hasta que el pidió la visita de un pastor. El pastor Tomás Recalde lo visitó, y luego lo bautizó.
Después de eso, Nicolás se tuvo que mudar a una ciudad llamada Caazapá y se distanció de su papá por casi cinco años. Pero durante ese tiempo que Amancio quedó aislado debido a las dificultades de acceso a su casa, y quedó mucho tiempo sin recibir la visita de nadie. Pero, a pesar de estar en un lugar sin iglesia y sin ningún adventista, se mantuvo cien por ciento fiel.

Nicolás llamó al nuevo pastor del distrito para contarle de su papá y entregarle el diezmo recogido por él en la última visita hecha a su padre. La suma fue más de 3.000.000 de guaraníes, compuesto de billetes actuales y otros que ya habían salido de circulación; una verdadera fortuna para la realidad económica de nuestro hermano Amancio.

Hace pocos días el pastor distrital fue hacer una visita al hermano Amancio, al llegar allá nuestro hermano lo aguardaba con mucha alegría y su primera preocupación fue entregarle el diezmo que había juntado en los últimos meses. El hermano Amancio se mantiene fiel y ¡el 4 de noviembre va a cumplir 92 años!

Alberto Peralta
Iglesia Adventista de San Ignacio, San Ignacio
Unión Paraguaya

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