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El Vuelo Jj 3774, Sao Paulo-Campo Grande

“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado” (Mateo 24:20).   Mi hija, Gláucia Clara Korkischko estaba en Sao Paulo en compañía de los departamentales y coordinadores de educación de los campos de la Unión Centro-Oeste Brasileña para una reunión de capacitación que comenzaría el lunes y terminaría el jueves, el […]


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“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado” (Mateo 24:20).

 

Mi hija, Gláucia Clara Korkischko estaba en Sao Paulo en compañía de los departamentales y coordinadores de educación de los campos de la Unión Centro-Oeste Brasileña para una reunión de capacitación que comenzaría el lunes y terminaría el jueves, el regreso estaba reservado para ese mismo jueves. El vuelo con destino a Campo Grande estaba programado para las 22:00, saliendo del aeropuerto de Congoñas.

Desde la tarde de ese día, las condiciones climáticas para el funcionamiento del aeropuerto internacional en la capital de Mato Grosso do Sul, no eran favorables y todos los vuelos estaban siendo pospuestos para el día siguiente. Una densa neblina surcaba los cielos de la capital del Estado, sin ofrecer ninguna garantía para la llegada de los aviones.

Todas las consultas telefónicas para saber sobre otras alternativas, no tuvieron éxito; y con respecto a la posible salida del vuelo JJ 3774 ese jueves 29 de mayo de 2008, solo se llegaría a saber momentos antes del horario previsto.

Gláucia tenía que atender a la madre de un alumno y muchas otras actividades le esperaban el viernes por la mañana, después de una semana de ausencia de la Asociación. Juntos pasamos esos momentos de expectativa aquí en Sao Paulo.

Cuando llegamos a casa esa tarde, casi de noche, nos arrodillamos ante el gran Dios que tiene poder para calmar el mar y disipar las nubes, y oramos buscando conformarnos con su voluntad. Además de esta preocupación y las ya mencionadas, estaba la preocupación con las horas sagradas del sábado, que ciertamente se verían perturbadas por estas circunstancias. Oramos para que Dios interviniese, pensando en los límites del sábado.

Con mucho tiempo de anticipación al horario normal, fuimos al aeropuerto y allí, muchos otros pasajeros con el mismo destino esperaban en la fila del check-in la confirmación o la cancelación del vuelo. Cuán grande fue la alegría de todos cuando el panel electrónico anunció: CONFIRMADO. Sin embargo, cuando todos ya habían tomado sus asientos, desde la cabina, el piloto advertía a los pasajeros a bordo, que si el mal tiempo prevalecía a la llegada de Campo Grande, la aeronave retornaría a Sao Paulo. Fue una gran alegría cuando cerca de media noche del jueves, mi hija dice: papá, ya estamos en tierra, hemos aterrizado seguros, estamos en Campo Grande.

Alabado sea Dios, que en todo demuestra ser fiel y estar al lado de sus hijos para que nada interfiera nuestra adoración en las horas sagradas del sábado. Oremos a Dios cuando algo está amenazando nuestra tranquilidad en este día. Es el consejo de Jesús.

Pr. Paulo Korkischko
Secretario de AP
Unión Central Brasileña

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