El Sábado como prueba de Fe
“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras entonces te deleitarás en Jehová.” Isaías 58: 13-14.
“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras entonces te deleitarás en Jehová.” Isaías 58: 13-14.
Dios promete que quien confía en Dios se “deleitará en Jehová”. ¿Es posible esto en esta época? La historia de Lita es una confirmación de esta promesa.
Lita tiene siete hijos y está divorciada. Ella era miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en su ciudad natal. La muerte de uno de sus hijos fue un golpe muy duro para ella. Por esta y otras circunstancias abandonó su iglesia y se mudó a la capital para escapar del recuerdo de su amado hijo.
La necesidad de alimentar a sus hijos hizo que comenzara a trabajar los Sábados en una fábrica, lo que la alejo más de Dios y también de su familia. La Iglesia Adventista de la zona decidió un nuevo lugar de cultos y alquilaron justo una casa que quedaba detrás de la casa de Lita.
Atraída por la curiosidad de saber quiénes eran sus nuevos vecinos se encuentra con la sorpresa de que eran miembros de la que fuera su iglesia. El pastor juntamente con un instructor bíblico pronto la visitaron y retomaron con ella los Estudios Bíblicos.
Cuando llegan a la observancia del Sábado ella manifestó que trabajaba de lunes a Sábado y que le sería difícil guardar el Sábado puesto que necesitaba del dinero para sostener a sus hijos.
Este fue el momento para confrontar a Lita con las promesas de la Palabra del Señor Jesús quien dice a través del profeta “Joven fui ahora soy viejo y nunca he visto un justo desamparado ni su descendencia que mendigue por pan” (Sal 37:25).
Había llegado el momento en que la fe de Lita tuvo que ser probada y decidir entre Dios o su trabajo. Gracias a Dios ella decidió confiar nuevamente en Jesús y sus promesas y el siguiente Sábado fue la primera en estar juntamente con sus hijos para renovar su pacto con Dios a través del bautismo. Hasta hoy Dios no la ha desamparado nunca desde aquella decisión.
“El amor es la cadena de oro que une mutuamente los corazones…y que liga el alma a Dios” 1JT, 322.
Lita es de la iglesia de Independencia “A”
Lima, Perú.
Misión Centro Oeste – Unión Peruana del Norte