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El Mejor Abogado

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). Hace cuatro años conocí la Iglesia Adventista y el mensaje del sábado, durante […]


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“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10).

Hace cuatro años conocí la Iglesia Adventista y el mensaje del sábado, durante Semana Santa. Hasta entonces yo vivía una vida sin ningún compromiso con Dios. Después de este descubrimiento, tomé la decisión de bautizarme, lo que sucedió en julio de 2007. A pesar de ser bautizado, no sabía cómo servir a Dios. Poco a poco fui conociendo sobre la importancia de ser fiel al Señor. Fue cuando sentí un inmenso deseo en mi corazón de hacer un plan de ofrendas, pero no tenía condiciones.

Paralelamente a los cambios que estaban ocurriendo en mi vida espiritual, estaba en el proceso de jubilarme, y lo había dejado en manos de una abogada ya hacía unos cuatro años. Como las cosas estaban atascadas, decidí consultar a una segunda abogada, la cual me informó que sería mejor iniciar un nuevo proceso sin abogado, pues posiblemente mi solicitud sería negada y allí ella podría entrar en el proceso.

El tiempo fue pasando y la abogada dijo que las posibilidades de conseguir la jubilación eran de un 10%. En ese tiempo surgió en la iglesia el Seminario de Enriquecimiento Espiritual. Durante el tiempo en que realicé la jornada de 40 días con Dios tomé la decisión de colocar todo en sus manos y tenerlo a él como mi abogado. En una de esas mañanas hice un plan especial. Le prometí que si conseguía la jubilación, los tres primeros meses de sueldo, que ya no iba a pagar a la abogada, los daría como ofrenda a la iglesia de Jardín Eliana (dos meses) y para la iglesia de Jardín Gaviotas (un mes), además de un 5% como pacto de gratitud durante el año 2011.

A comienzos de 2011, el pastor distrital presentó el plan de construcción de la iglesia de Jardín Gaviotas y los planes para terminar la remodelación de la iglesia de Jardín Eliana, donde asisto. En esta ocasión, mi corazón se conmovía con el deseo de poder contribuir de forma más generosa con mis ofrendas, especialmente para la construcción de la iglesia de Jardín Gaviotas.

La espera fue un período para ejercitar mi fe en Dios. Finalmente, en abril de 2011, al presentarme a la oficina del Seguro Social para ver como andaba el proceso, descubrí que la jubilación ya estaba publicada hacía algunos meses; y Dios me había dado una bendición íntegra, la jubilación era completa y no proporcional, como la abogada había afirmado.

Confié en lo que dice la Palabra de Dios en el Salmo 37:25 “Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan”.

Hoy tengo la felicidad de contribuir con la propagación del evangelio en la región donde vivo y puedo dar testimonio que vale la pena confiar y esperar en Dios.


Cecilio Rosa dos Santos
Iglesia de Jardín Eliana, SP
Unión Central Brasileña.

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