El Evangelio Hasta El Fin Del Mundo - 1
El amor de Dios va mucho más allá para alcanzarte
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
A comienzo del año 1985, los padres de Cristian decidieron salir de Santiago y viajaron a colonizar el sur de Chile junto a sus cinco hijos. Cuando el barco los llevó, se quedaron en una cabaña rústica provista por el gobierno, cerca de Melimollo, Isla Larga, sector Marchant. Su vecino más cercano se encontraba a horas de viaje, lo que los dejó sumamente aislados.
Cristian tenía apenas nueve años, su familia no era cristiana y tampoco tenía una Biblia que le permitiera conocer del Señor. Sin embargo, tenían una radio antigua que solo les permitía sintonizar en onda corta, es decir radios extranjeras. Un día a las 11:00 de la noche sintonizó con impresionante claridad la radio KGI de San Francisco, California, y escuchó un programa dirigido por el Pr. José Lobati. El mensaje del pastor Lobati cautivó el corazón de Cristian y lo llevó a escucharlo cada día. La radio permitía sintonizar desde las 10:00 a las 03:00 de la mañana, tiempo en que Cristian se dedicaba escuchar y reflexionar con total entrega. Los días miércoles pasaba muy entretenido ya que podía escuchar el programa “Tu historia preferida”. La motivación especial de Cristian fue seguida luego por sus hermanos, quienes junto con él atesoran las enseñanzas bíblicas que escuchan noche a noche.
Cuando Cristian cumplió once años, el pastor hizo un llamado que tocó profundamente a Cristian y lo hizo decidir por Cristo. Después del programa se mencionó la dirección adónde se podía escribir. En ese momento entendió que debía bautizarse pero no sabía dónde, ni cuándo esto podía suceder. Cristian decidió escribir una carta a la radio, la preparó con la ayuda de su madre, y se dispuso a enviarla. Sin embargo debía esperar el barco que iba una vez al mes para poder llevar la correspondencia. Creyó firmemente que la carta llegaría a su destino, San Francisco; y entregó la carta a un tripulante que se comprometió a enviarla cuando llegara a algún lugar donde funcionara un correo.
Pasaron los meses y con el tiempo se olvidó de la carta que había enviado a un destino tan lejano. A unas dos horas de navegación de su casa, una familia había comenzado a recibir el correo de los habitantes de la zona, y le avisaron a Cristian que tenían un paquete para él. Cuando llegó al lugar y miró la encomienda, se percató de que era un sobre grande con el remitente de San Francisco, California. Tomó el gran sobre y después de dos horas de navegación en un bote a remo, llegó a casa y abrió el sobre. Había diplomas de honor por su fidelidad al escuchar el programa, una carta de ánimo y fotos del Pr. Lobati. El pastor lo felicitaba por su decisión de aceptar a Cristo y querer bautizarse. Sin embargo, le dijo que buscara a una iglesia que guardara todos los mandamientos y lo que Jesús había dicho en cuanto a sus verdaderos discípulos: “…por sus frutos los conoceréis”. Cristian se preguntaba dónde iba a encontrar este tipo de cristianos y siguió orando y escuchando los programas.
Cristian Machuca
Unión chilena