Mayordomía Cristiana

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El Dios que siempre cuida

Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones. Deuteronomio 7:9. María fue bautizada a los veinte años y se casó a los cuarenta. Cuando fue al médico para hacerse los exámenes de rutina, descubrió […]


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Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones. Deuteronomio 7:9.

María fue bautizada a los veinte años y se casó a los cuarenta. Cuando fue al médico para hacerse los exámenes de rutina, descubrió que estaba embarazada. En el examen prenatal, al realizar una ultrasonografía mamaria, se detectó un nódulo maligno del lado izquierdo. Preocupada oró mucho a Dios y le pidió que dirigiera los tratamientos.
La cirugía para retirar la mama estaba fijada y al entrar al quirófano, milagrosamente el nódulo no existía más. Ella quedó agradecida a Dios, pero surgieron nuevos desafíos.
En los exámens siguientes del prenatal, el diagnóstico fue hipotiroidismo. Su embarazo fue considerado de riesgo, debido a la edad, y otros problemas durante la gestación contibuyeron para que el cuadro de la paciente empeorara.
En una ultrasonografía obstétrica, los médicos le informaron que estaba con aumento del líguido amniótico (que envuelve el embrión), lo que implicaría en serios problemas para el bebé. María nuevamente rogó a Dios por ayuda.
Los transtornos de salud se sumaron a las dificultades financieras que María y su marido enfrentaban. Los gastos con los exámenes y tratamientos aumentaron, por otro lado hubo una enorme reducción en los ingresos del marido que era autónomo, y fue afectado por esos contratiempos.
En ese período, por cambios en la distribución de horas, María vio que su sueldo se redujo a la mitad, pero ella continuó en oración. Posteriormente el Intendente convocó a todas las gestantes de la ciudad que eran funcionarias públicas como María, para una reunión e informó que restituiría el valor deducido, inclusive se les daría el retroactivo del mes anterior.
Debido a su embarazo de riesgo, ella decidió que debería hacer el parto en una clínica particular. El valor que era elevado fue reducido y los hermanos de la iglesia la ayudaron con una parte.
Su hija nació perfecta, y para María esa fue la mayor de todas las bendiciones. “Alabo a Dios porque él permitió la prueba pero no me desamparó. Vale la pena ser fiel y confiar en el Señor”, manifestó.

María Andrade
Unión Este Brasileña

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