Decidió ser fiel
Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. Salmo 101:6. Cristina era maestra en una escuela pública de Salvador, Brasil. Tabajaba todo el día y de noche volvía a casa para cuidar de su hijito de solo un año. […]

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. Salmo 101:6.
Cristina era maestra en una escuela pública de Salvador, Brasil. Tabajaba todo el día y de noche volvía a casa para cuidar de su hijito de solo un año.
Por exigencia del Ministerio de Educación, todas las maestras de enseñanza primaria deberían estar graduadas en Pedagogía. Pero, las dificultades financieras hicieron que Cristina abanadonara la falcultad. Con un hijito pequeño para cuidar, las chances de volver a estudiar se hacían todavía menores.
En el año 2004, la Municipalidad firmó un acuerdo con la Universidad Federal de Bahía. Quien fuera aceptado quedaría librado de un turno de trabajo para estudiar y continuaría con el mismo sueldo. Cristina le pidió a Dios que la ayudara a pasar el ingreso. Con ese plan ella podría estudiar y cuidar a su hijo en el período de la noche.
Ella se inscribió y pasó en la primera etapa. Sin embargo, la exigencia para participar de la segunda etapa era que todos debían concurrir a clases de jueves a domingo, cuando recibirían las instrucciones y construirían un memorial al fin de un período de cuatro días.
Cristina oró con sus amigos, escribió una carta de solicitud a la coordinación y la entregó el jueves, con un certificado que era miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Pero hasta la puesta del sol del viernes, no tenía respuesta. De todos modos Cristina decidió ser fiel a sus principios. Volvió a su casa, fue a la iglesia y tuvo un sábado bendecido en la presencia de Dios.
El domingo, entró a la sala de clases y esperó las actividades. La profesora preguntó quiénes eran las alumnas adventistas que no habían estado presentes el sábado. Cristina se sorprendió al notar que no era la única que había sido fiel a Dios. Ellas recibieron la información que tenían una hora para entrar en contacto con el asunto expuesto el sábado, para que también pudieran tener acceso a los cupos, independientemente de la religión.
Después de la selección, el nombre de Cristina era el cuarto de una lista de cien personas. Vale la pena ser fiel a Dios.
Cristina Amaral Silva Rocha
Unión Este Brasileña