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De enemigo pasó a diezmar

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestroscorazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6, 7. José trabajaba en la manutención de casas nocturnas, especialmente duante el sábado. A pesar […]


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Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestroscorazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6, 7.

José trabajaba en la manutención de casas nocturnas, especialmente duante el sábado. A pesar de tener mucho servicio nunca le sobraba dinero para nada, y tenía muchas deudas que necesitaba pagar. Para él la religión no era un asunto a ser discutido.
A pesar de todo uno de sus amigos insistía en conversar con él sobre la Biblia. Cierto día, con la intención de rebatir todo lo que el colega afirmara, José aceptó discutir sobre el tema. Al oír del amor de Dios no tuvo palabras para contrariar a su amigo y este terminó convienciéndolo de estudiar la Biblia.
Día tras día sentía que su vida se iba transformando después que comenzó a estudiar con su amigo sobre las verdades bíblicas. Cuando aprendió sobre el plan financiero de Dios para mantener su obra comenzó a devolver el diezmo, y poco después, a dar ofrendas del 3% de su sueldo.
En los estudios que siguieron aprendió que el sábado es el día especial de descanso y adoración; y aun con deudas a pagar, abandonó su empleo. Cuando estuvo preparado, aceptó el bautismo y con él toda la familia fue bautizada.
Comenzó a trabajar en el ramo de piezas náuticas y gradualmente fue aumentando su pacto de ofrendas. Dos años después ya estaba dando el 10% de pacto, además de su fidelidad en los diezmos. Sus negocios crecieron y logró pagar todas sus deudas. Con la experiencia adquirida y el buen rendimiento del comercio, José pudo abrir su propia empresa.
Infelizmente en el año 2008 la crisis mundial afectó su estabilidad financiera. Tenía que pagar una cuenta alta y oró a Dios, le pidió que le proporcionara el dinero necesario. Ese mismo día recibió el pago de una deuda antigua que no esperaba recibir más. El valor era equivalente a la cantidad que necesitaba. Esas y muchas otras experiencias fortalecieron su fe y la de sus familiares, quienes confiaron más en Dios y en lo que él está dispuesto a hacer por los que claman por su ayuda.

José Alves
Unión Sur Brasileña

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