Alan, de Ibicaraí, Brasil, durante una reunión de la junta de la iglesia, lanza un gran desafío a los hermanos. Aprobar la construcción del nuevo templo. Todos estuvieron de acuerdo que necesitaban salir inmediatamente de donde estaban, por causa de las infiltraciones y goteras del inmueble que alquilaban. Sin embargo, una construcción requiere un significativo aporte financiero, que ellos no tienen.