Ilda, de Neltume, Chile, estaba trabajando en un resort, cercano a la cordillera de los Andes. Alejada de la iglesia y trabajando los sábados, ella encuentra apoyo espiritual a través de un matrimonio, y así decide renunciar a su empleo para no transgredir el cuarto mandamiento. Pero algo extraordinario sucede en el momento cuando Ilda entrega la carta de renuncia.