Atraído Por El Amor De Dios
“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él” (1ª Juan 4:16). Conocí el mensaje adventista a los nueve años de edad, a través de mi tío. El día 30 de setiembre de 2007, […]
“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él” (1ª Juan 4:16).
Conocí el mensaje adventista a los nueve años de edad, a través de mi tío. El día 30 de setiembre de 2007, al cumplir 14 años, entregué mi vida a Cristo a través del bautismo. No tenía trabajo fijo, pero del dinero que recibía de mi padre devolvía fielmente mi diezmo al Señor.
Infelizmente, con el pasar del tiempo, ese tío que me enseñó el mensaje adventista, comenzó a estudiar otras doctrinas y salió de la iglesia, volviéndose un seguidor de un movimiento que cree que solo hay salvación en el nombre de Jesús, y no creen ni en el Espíritu de Profecía, ni en el diezmo. Viví con él un año y medio y, por no estar muy seguro del amor de Dios, comencé a creer en lo que él creía.
Continué yendo a la iglesia, pero dejé de devolver el diezmo y también dejé de creer en el Espíritu de Profecía; pero Dios tenía un plan para mi vida. A fines de 2010 fui llamado a participar de la Misión Caleb en la ciudad de Exu, en una región de Pernambuco. Allí mi vida comenzó a cambiar, pues todos los jóvenes fuimos invitados a participar del Seminario de Enriquecimiento Espiritual (SEE I) y a hacer la jornada de las cuarenta madrugadas. Invité a un amigo, que prácticamente estaba fuera de la iglesia, a participar de la Misión Caleb. Comencé a hacer mi jornada a través de esta misión y el Espíritu Santo hizo una verdadera transformación en mi vida. Llegué a comprender el gran amor que Dios tiene por mí, comencé a devolver el diezmo, y las bendiciones fueron derramadas de manera abundante en mi vida. Y lo mejor fue que mi amigo, por el cual estaba orando durante los cuarenta días, fue bautizado.
Hoy estoy agradecido a Dios porque él continúa bendiciéndome y tiene un propósito para mi vida. Soy adventista por convicción y estoy en la iglesia junto con mi amigo tratando de llevar a otras personas a conocer el amor que Dios tiene por ellas.
Robério Pereira de Souza
Iglesia de Faitoria, Bodocó, PE
Unión Noreste Brasileña