La fidelidad no tiene precio
Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado. Deuteronomio 6:25. María trataba de seguir fielmente la Palabra del Señor. Pero pasaba momentos difíciles con su esposo que estaba apartado de los caminos de Dios. Ambos llegaron a pensar en la separación, […]
Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado. Deuteronomio 6:25.
María trataba de seguir fielmente la Palabra del Señor. Pero pasaba momentos difíciles con su esposo que estaba apartado de los caminos de Dios. Ambos llegaron a pensar en la separación, pues no sabían cómo resolver sus problemas.
Después de asistir al seminario de enriquecimiento espiritual en su iglesia, María comenzó a tener una comunón más íntima con Dios en las primeras horas de cada día.
Con el ejemplo de María, su esposo se acercó nuevamente a la iglesia, y la relación entre los dos se restauró.
En los meses siguientes María enfrentó un problema grave en la garganta. Como era maestra tuvo que dejar de ejercer la profesión, pues casi perdió la voz. Durante los seis meses que permaneció apartada de la sala de clases, continuó su propósito de fidelidad y de comunión con Dios. Al final de ese período, la directora intentó despedirla.
A pesar de todo María fue transferida a otra escuela, ejerciendo una función diferente, con la esperanza de que en breve pudiera volver a dar clases. Sin embargo, al hacer nuevos exámenes, recibió la indicación que debía estar apartada por un año más. Desanimada oró a Dios: “Señor, estoy en tus manos. Sé que tienes un propósito para mí”.
Cuando llegó a la escuela, fue a conversar con la directora sobre el resultado de los exámenes. Para su gran sorpresa, la directora tenía nuevos planes. En una reunión, se decidió que María sea la nueva coordinadora del programa Más Educación.
Después de actuar algunos años como coordinadora, recibió la invitación a ser la directora de la escuela donde trabajaba. Sin embargo, el día marcado para tomar el mando de su nuevo cargo fue un sábado. Una vez más ella optó por permanecer fiel a Dios, aunque tuviera que perder esa oportunidad. Pasó el sábado en su iglesia, y al fin del día recibió una llamada de la Secretaría de Educación. La felicitaron por haber conquistado la dirección de la escuela a pesar de no estar presente en el evento.
Hoy, ella y su esposo están agradecidos a Dios por su dirección y cuidado.
María Madalena Santos Silva Mendes
Unión Norte Brasileña