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Bendiciones para quien es fiel

 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28. Ana Claudia era una universitaria que dependía, en parte, de la ayuda de los padres para pagar sus estudios. Trabajaba en una empresa hacía dos años, pero no veía posibilidades de crecimiento. Su deseo era tener un sueldo […]


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 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28.

Ana Claudia era una universitaria que dependía, en parte, de la ayuda de los padres para pagar sus estudios. Trabajaba en una empresa hacía dos años, pero no veía posibilidades de crecimiento. Su deseo era tener un sueldo mayor para ayudar a su familia.
Cierto día, una empresa de auditoría contable de su región abrió un proceso selectivo, y Ana se inscribió para participar de las pruebas. Después de haber sido pre aprobada, tuvo la seguridad de que Dios había separado algo especial en la etapa siguiente de selección.
El día de la entrevista, se sorpendió al saber que podría recibir el reembolso de sus cuotas escolares mensuales, en el caso de que fuera seleccionada. Entusiasmada, le dejó al entrevistador sus creencias bien claras. Mostró total disposición para hacer horas extras durante la semana, pero avisó que no trabajaría los sábados. Como conocía la religión, el entrevistador le preguntó si era adventista, y le dijo que su esposa también era. Los dos conversaron por más de una hora sobre las profecías y el regreso de Jesús, y al finalizar el diálogo, ella se sintió feliz con el resultado: “Ana, me gusta su fe en Dios. La voy a recomendar para esa vacante. Seguramente no habrá problemas de liberarla de las horas del sábado en el caso que sea asignada”, le dijo.
Ana estaba muy feliz con esa prueba previa. Pensó que tal vez hubiera pasado por todo eso solo para testificar sobre Jesús a ese hombre. Al volver a la empresa donde todavía trabajaba, le comentó a su jefe que había participado de un proceso selectivo para un nuevo cargo y que había salido muy bien. Cuando su jefe le preguntó sobre el motivo de buscar otro empleo, le contó que recibiría el reembolso del valor de sus cuotas mensuales de la facultad.
Dos semanas después de la conversación con el director, la llamaron nuevamente a su sala para recibir nuevas propuestas. Su jefe se comprometió en reembolsarle sus gastos  del período de la universidad y le pidió que continuara en la empresa. Ana aceptó la propuesta, y días después fue promovida y recibió un salario mucho mejor que el anterior.

Ana Claudia Czermainski de Souza
Unión Sur Brasileña

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