Jeconías, en su adolescencia, vivió una historia dramática relacionada con delitos, drogas y cárcel. Estaba preso, pero el juez le otorgó un permiso para pasar el fin de semana con su familia. La madre lo convence de ir con ella a la iglesia adventista de Areal, en Brasilia-DF. Allí, él conoce a una joven y eso cambia radicalmente su vida.