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Dependiente de Dios

“Dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” Rut 1:16


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“Dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” Rut 1:16

La primera lección que deben aprender aquellos que son llamados por Dios para una obra especial es la renuncia. Lo que no es tan fácil como parece. Nuestra naturaleza siempre nos lleva a querer hacer las cosas que creemos que debemos, y no queremos encontrarnos con las dificultades. Taíse fue llamada por Dios para una obra especial, su esposo es pastor. Su sueño era ser nutricionista e estudió diligentemente y se preparó para eso. Dios la bendijo mucho durante su formación universitaria. Cuando terminó su carrera, fueron transferidos a una ciudad del interior. Fue allí que comenzó su batalla con Dios.

Aunque hubiese tomado la decisión de seguir a su esposo donde fuera, esa transferencia le costó mucho porque había pasado en un concurso público y estaba esperando que la convocaran cuando llegó el llamado. Con la mudanza, no habría posibilidades de asumir el cargo para su primera experiencia profesional. Mientras estuvo en la ciudad del interior, sus perspectivas de trabajo eran muy escasas. Se presentó a concursos, pero para pasar debía quedar en primer lugar, y eso no sucedió. Nuevamente llegó un traslado, pero ahora a Río Grande del Sur, en Brasil. Es una ciudad más grande, pero ahí también encontró algunas dificultades. Fue cuando decidió trabajar atendiendo consultas nutricionales Home Care. Comenzando esta nueva etapa y a pesar de haber estudiado y sabiendo sobre el tema, la falta de experiencia profesional le trajo grandes dificultades.

En este período, su esposo, que siempre la apoyaba, estaba ocupado en el proyecto de remodelación de la iglesia y constantemente predicaba sobre la importancia de ser fiel a Dios en los diezmos y las ofrendas. En uno de sus sermones, desafió a la iglesia a ser fiel y que hicieran un pacto del 10%, además del diezmo. Ese sermón tocó el corazón de Taíse, siempre había sido fiel a Dios en los diezmos, pero no había entendido la real importancia de ser fiel a Dios en las ofrendas, y ahora estaba percibiendo que eso era importante en su relación con Dios. Tomó la decisión de ser fiel, y fue cuando vinieron más pruebas. Después de las dificultades, surgió un concurso público con solo una vacante para nutricionista. Cuando salió el resultado, fue maravilloso ver que había quedado en primer lugar.

Taíse sabe que, debido al ministerio, ella y su esposo no se quedarán mucho tiempo allí, pero la mayor lección que aprendió fue depender de Dios. No importa dónde estemos o cuáles sean las condiciones, necesitamos creer que estamos cumpliendo la voluntad de Dios.

Taíse Meirelles Pereira Silva, USB

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