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“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”
Salmo 37:4


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“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”
Salmo 37:4

En octubre de 2006, a los 18 años, Rayane ingresó en la Universidad Estatal de Marañón. Enseguida en el primer período del curso de Enfermería, después de matricularse en la disciplina de Bioestadística, descubrió que las clases serían los sábados. En el intento de no perjudicarse por las faltas, fue hasta la secretaria del curso. Le informaron de que esa transferencia sería imposible debido a la indisponibilidad del profesor responsable y que para hacer cualquier acuerdo debería ser directamente con él. En su casa, Rayane oró a Dios diciendo que el regalo de haber aprobado el examen de ingreso en una universidad pública había venido de él, y que por eso, precisaba de su ayuda para solucionar la situación en la que se encontraba. Le pidió a Dios que tocase el corazón del profesor y que evitase una posible reprobación.

Entonces fue en busca del profesor, convencida de que aceptaría el acuerdo que ella le propondría. Pero su decepción fue muy grande cuando él le dijo que no tenía nada que ver con su Dios y mucho menos con su decisión de guardar el sábado; lo único que podría hacer sería colocarle presente si, y solamente si ella iría a clases los sábados con sus compañeros. Le dijo, además, que ella no era tan joven y que no debería desperdiciar su tiempo siguiendo sectas religiosas de costumbres tan anticuadas. Dios sabe el dolor que ella sintió al escuchar esas palabras tan duras y al ver cómo Satanás intenta subyugar a los hijos de Dios usando a los propios seres humanos para eso. Al recibir el analítico al final del semestre, ahí estaba la primera reprobación de su vida. Lloró sin entender el plan del Señor y reclamó sus promesas.

Durante los siguientes semestres, en la matrícula buscaba encajar esa materia que era ofrecida a otros grupos, en otros horarios de clases, pero nunca conseguía por culpa del profesor. “Esperó pacientemente en el Señor”. Solamente en el sexto semestre, después de mucha negociación, consiguió cursar esa materia. Su desempeño fue excelente y el profesor la llamó en privado para felicitarla por su buen desempeño y por su coraje; y además le dijo que no creía en Dios, pero con actitudes como las de ella le sembraban dudas sobre sus conceptos.

Al final de todo, fue posible entender el plan de Dios sobre su vida en aquel momento. Rayane tuvo la oportunidad de testificar de su fe en Dios, y sus colegas y profesores vieron cómo él la guió en la realización de su sueño. Dios siempre hace lo mejor por nosotros.

Rayane Parente, UNB

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