Pacto de fe
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, sino os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Mal 3:10.
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, sino os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Mal 3:10.
Deténgase por un momento a disfrutar las bendiciones de la fidelidad, como ocurrió en la vida del hermano Raúl.
Santa María, localidad cercana a San Ignacio, Misiones, es un lugar histórico, turístico y muy católico. Los Jesuitas evangelizaron la provincia de Misiones, a tal punto, que en el lugar todavía se encuentra la cruz fundacional de la Reducción Jesuítica de Santa María de Fe puesta en 1669.
Allí se reúnen tres familias adventistas. No tienen templo, y las reuniones se realizan en las casas. Los hermanos vieron conveniente hacer un Pacto con el Señor para alquilar algún salón de reuniones. Uno de ellos trajo la propuesta: una casa muy bien ubicada y a un precio razonable. Ahora, debían conseguir el dinero para pagar el alquiler de la casa.
Cada hermano hizo su Pacto con el Señor para el pago del alquiler. Raúl, aunque no tenía trabajo, hizo un pacto con Dios. De acuerdo al texto de Malaquías: “puso a prueba a Dios”. Le había dicho a Dios en oración que daría un segundo diezmo como pacto, si conseguía trabajo. ¡El hermano Raúl pactó con Dios sin tener un ingreso fijo y Dios le dio dos trabajos, en lugar de uno! Fiel a su promesa, comenzó a dedicar ese pacto para el alquiler de la casa donde cada semana se reúnen para adorar a Dios.
Pero ahí no termina todo. El hermano Raúl quiso profundizar en su vida espiritual. Al segundo diezmo lo dividió en dos partes: una para el alquiler de la casa de culto, y otra como “diezmo extra”, poniéndose al día con el Señor por sus “diezmos atrasados”, los que no había dado antes de saber sobre esta verdad bíblica. Comenta el hermano Raúl: “hoy, después de 25 años dentro de la iglesia, me siento realizado en mi vida espiritual. Como familia estamos felices por el pacto hecho”.
De tres familias, ahora se sumaron cuatro más. Raúl quiso aumentar su pacto, ahora ya no para alquilar sino para construir una iglesia para Dios.
¡Ah! En cuanto a la casa que se alquila como lugar de culto, se encuentra en un lugar privilegiado y desafiante: justo en frente de la cruz plantada por los Jesuitas en 1669.
Te animo a ser fiel a Dios en la devolución de los diezmos y las ofrendas.
El pastor Hernando Samaniego es del
Distrito San Ignacio, Paraguay.