El Auto regalado por el Señor
“He confiado asimismo en Jehová sin titubear” Salmos 26:1
“He confiado asimismo en Jehová sin titubear” Salmos 26:1
Desde el año 2008, Dios me dió el privilegio de servirle como Pastor en Paraguay. Me tocó estar en un distrito misionero en una de las zonas más lindas del país, por lo frondoso de la naturaleza y la calidez de su gente, pero también una de las más humildes. Atendía más de veinte lugares y, como recién graduado, no poseía muchas cosas; estaba comenzando mi Ministerio y, además, todavía estaba soltero.
Al poco tiempo, Dios proveyó para que adquiriera una moto y con ella alcancé a cubrir el recorrido que exigía las iglesias del distrito. Fue una experiencia única, toda una aventura; para fines del año, mi novia y yo habíamos planeado nuestra boda y comencé a preocuparme, pensando en el trabajo con mi futura esposa. Continuar en moto iba a ser muy complicado. Así que comencé a orar a Dios reclamando sus promesas en respuesta a mi fidelidad en los diezmos y las ofrendas. Mi pedido al Señor era que me ayudara a ver la forma de tener un auto. Estaba pensando guardar todo el aguinaldo y, además, pedir un préstamo y con todo eso, conseguir “algo”. No pretendía un auto lindo ni muy nuevo, sólo “algo” que me sirviera para el trabajo. El problema era que de por medio estaba el casamiento, así que no sobraba mucho para ahorrar.
Por cuestiones de los costos de las comunicaciones internacionales (mi novia estaba en Argentina y yo en Paraguay) nos escribíamos por correo electrónico y así nos manteníamos comunicados, incluso llevando adelante los planes para el casamiento. Pero un día, recibí una llamada inesperada de Svetlana (mi novia) que, con mucha emoción, me contaba una historia que realmente parecía increíble. Su abuela paterna le había escrito una carta (de puño y letra) donde la felicitaba por los planes del casamiento y, además de decirle que estaba haciendo planes de viajar para ese acontecimiento (desde Francia, con 84 años), le contaba que estaba depositando en su cuenta un regalo de casamiento en efectivo. Era una suma considerable que nunca hubiésemos imaginado, más aún tomando en cuenta dos puntos: Primero, que ella no conoce a Dios y ni siquiera cree mucho en estas cosas; por otro lado, hoy las relaciones son buenas, pero en algún momento del pasado, como consecuencia de las vueltas de la vida, pasaron como diez años en que la abuela y la nieta no se habían hablado; es decir, era la nieta preferida.
Lo cierto y concreto fue que ese dinero alcanzó para comprar un auto de U$S 8.000 al contado! y como si fuera poco, para el día del casamiento (30 de noviembre), mi novia llegó a la iglesia en nuestro auto!!! Un lindo auto japonés con el que cualquier Pastor puede soñar en Paraguay, algo útil, bueno y cómodo para el trabajo misionero. Demás está decir que era mucho, pero mucho más de lo que ni en mis mejores sueños estaba esperando alcanzar. Realmente Dios nos sorprendió en gran manera.
Malaquías 3:10 nos recuerda que Dios promete derramar bendiciones hasta que sobreabunden y he aprendido de esta experiencia que, cuando somos fieles al Señor en los diezmos y ofrendas, tenemos autoridad para reclamar cada una de sus promesas.
El pastor Daniel Benítez y Svetlana Frizel de Benítez
Son del Distrito de Ciudad de Este, Paraguay.