Donde Cristo Mora Hay Liberalidad
Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová
“Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos”
(Hageo 1:6,7).
“Cuando el corazón es limpiado de pecado, Cristo es entronizado en el lugar que una vez ocupaban la complacencia de sí mismo y el amor a las riquezas terrenales. La imagen de Cristo se ve en la expresión del rostro. La obra de santificación prosigue en el alma. Desaparece la justicia propia. Surge el nuevo hombre, quien es creado según Cristo en justicia y verdadera santidad. (Administración eficaz, 20).
Mary Luz es una hermana que asiste a la Iglesia de Pacajes en la ciudad de El Alto, Bolivia. Ella nos cuenta que hace algunos años atrás le pasó una experiencia muy triste en relación a la fidelidad de los tesoros a nivel de su familia. Dice Mary Luz: Trabajando en Argentina durante tres años conseguimos una suma importante de dinero. Con la intención de prosperar, nos olvidamos del diezmo, el cual pertenecía a Dios, pero vimos cómo Dios nos llamó a la reflexión.
Un día, mi esposo me entregó el dinero para guardarlo, yo personalmente guardé el dinero en un lugar del patio de nuestra casa. En ese entonces vivía con nosotros mi suegro. Hicimos un viaje a una localidad rural; luego de pasar unos días allí retornamos a nuestra casa, y por seguridad, me fui a cerciorar del dinero, llevándome la sorpresa que el dinero no estaba en el lugar donde lo habíamos dejado. Francamente me asusté, quería irme, morir, separarme de mi esposo. ¡Estaba frustrada!
El sábado, cuando fui a la iglesia, me sentía muy desanimada y sin ganas. Llegamos a la iglesia y nos encontramos con el pastor. El pastor me saludó, me sonrió. Esto ayudó para que naciera en mí una esperanza de solución a mi problema de tal forma que decidí contarle lo que me estaba pasando. El pastor me escuchó atentamente y me recomendó hacer lo siguiente: Debes orar bastante, además hacer un compromiso, un pacto, y por último, cuando aparezca el dinero debes devolver el diezmo olvidado. Hice exactamente lo que me dijo el pastor, derramé mi alma al Señor en oración.
Aunque parece un cuento debo decirles que Dios hizo el milagro, no sé cómo, pero apareció el dinero en el patio, exactamente en el lugar donde lo había guardado, y lo primero que hice es devolver el diezmo olvidado. Con el resto compramos una casa.
Ahora, en nuestra casa está funcionando un grupo pequeño. En esta casa esperaré al Señor, me prepararé para su venida, seré fiel hasta que él venga. Estoy infinitamente agradecida a Dios por su bondad.
Mary Luz
Distrito Villa Tejada
Misión Boliviana Occidental