El Señor En Todo Tiempo
“Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?” (Isaías 43:13 u.p.). Cursé periodismo en la Universidad Estatal Sudoeste de Bahía. En uno de los semestres, el horario de las clases de periodismo radial fue trasferido para el sábado. Oré a Dios. Al principio fue posible mantener un acuerdo con el profesor para que asistiera a las […]
“Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?” (Isaías 43:13 u.p.).
Cursé periodismo en la Universidad Estatal Sudoeste de Bahía. En uno de los semestres, el horario de las clases de periodismo radial fue trasferido para el sábado. Oré a Dios. Al principio fue posible mantener un acuerdo con el profesor para que asistiera a las clases con otro grupo. Sin embargo, algunas semanas después dio marcha atrás, entonces comenzaron las grandes batallas. Mi madre oraba intensamente y motivaba a otras personas a contribuir en este propósito. Presenté una solicitud de permanencia en el curso a la secretaría de la institución. El pedido fue concedido por la facultad, pero no por el profesor.
El proceso pasó a ser discutido en la plenaria del departamento. Las decisiones continuaron siendo a mi favor. Se formó un grupo especial para llevar las clases los miércoles por la tarde con otro profesor. Inconforme con la decisión, el profesor titular paró las clases a través del Consejo de Graduación con la intención de que atrasara mi curso en un año, ya que el curso era un prerrequisito.
Pero Dios me hablaba y me decía: “No tendréis que pelear vosotros en esta ocasión; apostaos y quedaos quietos; veréis como la salvación de Jehová vendrá sobre vosotros” (2º Crónicas 20:17 p.p.). Con esta seguridad, seguí actuando conforme la orientación de Dios. Mi solicitud ahora había pasado al Consejo Superior de la Universidad, compuesto por unos 350 profesores. En ese momento Dios me dijo: “No temáis ni desmayéis […], porque Jehová estará con vosotros” (2º Crónicas 20:17 u.p.).
Después de una reunión agotadora, el Señor me dio la victoria final. El Consejo autorizó ofrecer el curso en forma especial. El Señor me dio más de lo que pedí. La facultad aceptó la siguiente moción: en el curso de periodismo no hay más clases con cursos obligatorios los sábados. ¡Amén!
Pero una preocupación aún perduraba. Mi hermana (Thais Firmino) también cursaba periodismo, y teóricamente, también sería alumna del profesor que me asechaba. En una oportunidad, ella con fe exclamó: “Si la voluntad de Dios es que él no sea mi profesor, no será”. Y de hecho, no fue. Él pidió licencia de la universidad justamente en el semestre que iba a dictar las clases para el grupo de ella. ¡Gloria a Dios!
Dios intervino en muchas otras oportunidades. A pesar de la persecución en relación al sábado. Dios me capacitó y posibilitó que concluyera el curso antes que mi grupo. ¡Alabado sea el nombre de Dios! Amén.
Thaiane Firmino
Iglesia de Barrio San Antonio, Itabuna, BA
Unión Noreste Brasileña