Gratitud Y Amor
”Mas a Jehová vuestro Dios serviréis y el bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éxodo 23:25). La hermana Ilse llevaba diez largos años sufriendo de un grave problema en la columna, y los últimos años se habían tornado realmente insoportables. El diagnóstico médico fue lapidario, […]
”Mas a Jehová vuestro Dios serviréis y el bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éxodo 23:25).
La hermana Ilse llevaba diez largos años sufriendo de un grave problema en la columna, y los últimos años se habían tornado realmente insoportables. El diagnóstico médico fue lapidario, la hna. Ilse debía prepararse para pasar el resto de su vida en una silla de ruedas. Esto la afectó profundamente llevándola a desarrollar una profunda depresión.
A pesar de esta difícil situación, ella y su familia perseveraban en oración pidiendo a Dios la sanidad para este grave mal. Médicamente había una esperanza, la que consideraba una operación y la utilización de implantes. Sin embargo, los costos eran tan altos que la única forma de financiar algo así era vendiendo su casa.
En marzo del 2008 su hija, la hermana Edith Aravena realizó un recital en Venezuela y pidió la oración por su madre. Al terminar el concierto, un señor se le acercó y le preguntó por su mamá, ella le dijo que era un grave problema de columna, y entonces el hombre le dijo que ahora entendía la razón por la que había sido movido a asistir al concierto. Se presentó como el Dr. David Pereira cirujano especialista en columna, miembro de la Iglesia Adventista y se dispuso a servir en todo lo necesario para operar a su madre en Venezuela de manera gratuita. Además existía una clara posibilidad de conseguir la donación de los implantes.
Con esperanza y gran alegría Edith llamó a su madre contándole de esta maravillosa oportunidad que el Señor le estaba brindando. El Dr. Pereira, revisó los exámenes médicos y concluyó que debía someterse a la brevedad a la operación, de otro modo efectivamente quedaría inválida muy pronto. Ella y su familia buscaron con mucho sacrificio todos los medios económicos necesarios para el viaje. Madre e hija llegaron hasta Venezuela y la hermana Ilse debió someterse a todos los exámenes para su delicada operación. A pesar del poco dinero que llevaba, ningún examen quedó pendiente. En esto Dios también mostró su fidelidad.
Era el momento de solicitar los implantes que debían ser utilizados en la operación. Sin embargo se les informó que ya no se estaban donando implantes de ningún tipo por orden del gobierno. Al parecer, todas las puertas se estaban cerrando y el largo viaje junto con sus sacrificios resultaría inútil. No obstante, la oración de estas dos mujeres no cesó en ningún momento. A pesar de que las posibilidades eran nulas, sustentadas por la fe, llenaron de todos modos la ficha para solicitar la donación de los implantes. Cuando entregaron la ficha, la persona que la recibió la dejó en un lugar separado. Pasado el tiempo, Edith escuchó una voz que la llamó ¡Chilena!: Y para su sorpresa y gran alegría, la respuesta fue positiva y la ficha contaba con todos los timbres y firmas necesarias. Llamaron de inmediato al Dr. Pereira avisándole del éxito de la gestión, les dijo que la hermana Ilse debía internarse de inmediato. Sin embargo, al llegar al hospital y solicitar la internación se le informó que no había camas disponibles y debía esperar varios días. Dios mostró su poder una vez más; con la ayuda del Dr. Pereira y con el apoyo de sus colegas, se consiguió una cama inmediatamente.
Antes de entrar a la operación, la hna. Ilse agradeció al Señor por todas las puertas que le había abierto, y confiada se encomendó a él ante la delicada intervención. Luego de unas horas se confirmó que la operación fue todo un éxito… Los siguientes días pasaron rápido, el médico le dio el alta y empezó el regreso a su hogar. El Señor preparó todo para que ella viajara cómodamente en un avión con varios asientos desocupados.
Dios había dirigido todas las cosas, contestó de manera impresionante la oración de fe de la hermana Ilse, haciendo que en tan sólo un mes se solucionara su grave problema de salud.
Ilse Currin Gamboa
Iglesia Villa Italia, Temuco Poniente
Unión Chilena