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El Día Del Señor

“Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas “delicia”, “santo”, “glorioso de Jehová”, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra […]


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“Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas “delicia”, “santo”, “glorioso de Jehová”, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de tu padre Jacob. La boca de Jehová lo ha hablado” (Isaías 58:13-14).

Desde hace 20 años tengo mi propio negocio en mi ciudad. Durante unos quince años aproximadamente, mi empresa siempre estuvo en la “cumbre” del mercado, pero en los últimos tres años, el mercado laboral entró en colapso y perdí prácticamente todo lo que había construido en esos años de trabajo. El mercado estaba saturado, la competencia agobiante y hasta desleal.

Trabajar los sábados siempre fue importante, a pesar de ser un día poco lucrativo, debido a que algunos alumnos de la autoescuela solo pueden hacer sus clases los sábados y cerrar sería un riesgo muy grande.

Cuando decidí hacer los estudios bíblicos, me di cuenta que para mí sería imposible cerrar mi empresa los sábados, pues desde que comenzó la crisis yo vivía prácticamente por fe. La persona que me estaba dando los estudios me dijo que cuanto más grande es el desafío, cuanto más yo vería la gloria de Dios manifestándose en mi vida.

Yo ya había aceptado el sábado como día del Señor, no trabajaba en ese día, pero la empresa continuaba abierta. Oré pidiendo a Dios que retirara todos los obstáculos que me impedían llegar hasta el bautisterio. Tomar la decisión sincera de ser totalmente fiel a Dios, fue el primer paso. Hacer públicamente mi decisión fue un acto de valentía y el resto, Dios lo preparó.

Desde que tomé mi decisión sincera, Dios comenzó a actuar, fue un proceso que ha durado varios meses, pero en mi corazón yo solo tenía una certeza: ¡DIOS PROVEERÁ! Lo que no podía imaginar era el tamaño de la bendición que Dios tenía para darme. Él cambió todo el sistema, removió completamente el mercado de trabajo, solo para honrar mi decisión.

Dios me bendijo tanto, que en menos de un año liquidé todos mis compromisos y la empresa volvió a crecer. Los alumnos toman las clases de tarde durante la semana, y los trabajadores también se adaptaron al nuevo horario. Dar clases hasta las 19:40 se volvió una diferencia, hoy estoy motivada nuevamente, y día tras día Dios ha provisto y bendecido generosamente cada detalle y situación de mi vida.

El milagro que Dios realizó bendijo a mucha gente, desde nuestros empleados, quienes comenzaron a ganar más por causa de las horas extras, hasta los que estaban involucrados en el mercado de trabajo en esta área.

Hoy confirmo por experiencia propia, que la carga de Dios es ligera y su yugo fácil.

Elci Eny Iglesias Bravo
Taubaté, SP
Unión Central Brasileña

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