Ministerio Personal

Piensa en un grupo de buenos amigos, que tienen un encuentro marcado un día a la semana. El lugar no es tan importante; puede ser en casa de alguno de ellos o incluso un parque bonita de la ciudad. Ahora, lo que no puede faltar es la alegría de compartir buenos momentos, experiencias y sonrisas junto a personas que se preocupan unas por otras. En esto consiste un Grupo Pequeño; es amistad, es relacionamiento, es conocer el amor de Jesús a través del amor de mis amigos, es llevar a más amigos a los pies de Jesús.

Dentro de un Grupo Pequeño las personas también son motivadas a orar unas por las otras, estudiar detalladamente las verdades de la Biblia, compartir experiencias de la vida cristiana e invitar nuevo amigos a participar también.

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El grupo pequeño es una comunidad de personas que se reúnen regularmente con objetivos comunes a fin de crecer en la experiencia cristiana como discípulos de Jesús. Es un ambiente que favorece la relación y que ofrece oportunidad para que todos se conozcan por el nombre, oren unos por otros y compartan buenos momentos de confraternización. Está abierto a personas de todas las clases sociales, niveles académicos, etnias y orientaciones religiosas.

La Biblia no habla de Grupos pequeños exactamente como los conocemos hoy, pero presenta principios que se aplican apropiadamente a los grupos pequeños. Algunos de estos principios son:

  1. Principio de la comunidad. Este es el principio más claro aplicable a los grupos pequeños. Dios trabaja con el objetivo de crear una comunidad (que en la Biblia se llama pueblo, rebaño o iglesia). Hay textos que sustentan eso en Salmo 77:20, Isaías 40:11, Éxodo 33:16, 2 Corintios 6:16 y Mateo 16:18.
  2. Principio de la multiplicación. En la Biblia, Dios siempre busca un pueblo para él y este se aleja. Entonces siempre recomienza con un grupo pequeño de personas que multiplicarán el conocimiento de él. Una familia o un número menor de personas dentro de un grupo mayor. Ejemplos: Noé y familia, Abraham y familia, la tribu de Judá, los doce discípulos. En este principio podemos comprender que Dios prefiere recomenzar con un grupo pequeño de personas a un grupo grande y que esas personas enseñadas por Dios se conviertan en multiplicadoras. En aquel tiempo, esos multiplicadores fueron llamados a divulgar el conocimiento sobre Dios. Hoy ese llamado ya no es exclusivo sino que es para todos nosotros.
  3. Principio de la subdivisión. Muchas veces, Dios orientó a sus siervos a dividir el gran grupo en grupos menores para alcanzarlos con más eficiencia. Tenemos, por ejemplo, el caso de Moisés y Jetro, relatado en Éxodo 18:13-27. Hay indicaciones, también, en Esdras y la lectura de la ley, en Nehemías 8:1-12 (Esdras leyó el libro de la ley y sus auxiliares orientaron grupos de personas) y Hechos 2:5-47 (en este caso, la multitud fue en primer lugar orientada en grupos por los apóstoles, y después, el mensaje fue reforzado en grupo por ellos mismos, y la conservación de esos conversos se dio principalmente en grupos en las casas).
  4. Principio de liderazgo compartido o trabajo en equipo. En el libro de Hechos, varias veces Dios orientó a sus siervos para que trabajaran en equipo. Podemos ver en la institución de los diáconos (Hechos 6), para dirigir a la iglesia. Dios formó a los 12 apóstoles para predicar el evangelio a los gentiles y Pablo formó un equipo misionero. Es posible leer sobre eso en textos como Hechos 13:2, 13; 15:40, 16:3.

Necesidad de relaciones interpersonales y sociabilización. No podemos ser cristianos solos, necesitamos de otros para vivir el cristianismo en su plenitud. El aislamiento experimentado hoy por muchos es contrario al principio establecido por Dios de que “no es bueno que el hombre esté solo”. Eso no se aplica solo al matrimonio, sino también a las relaciones interpersonales. Tal vez sea por eso que en la Biblia hay 52 mandamientos que se llaman recíprocos. Son mandamientos de “los unos a los otros”. Estos mandamientos pueden cumplirse de una manera mejor cuando estamos en comunidad, en grupos.

Además, el grupo pequeño es un ambiente favorable para un mayor apoyo espiritual. En él las personas se sienten más cómodas para abrir su corazón, y pedir oración e intercesión por sus problemas y desafíos; para expresar su gratitud, testificar y desarrollar sus dones para el avance de la obra divina.

Paso 1 – Ore y ayune por las personas a las que desea encontrar en un grupo pequeño.

El primer paso es orar para que Dios dirija ese GP, para que impresione la mente de las personas y que el lugar elegido sea el mejor.

Paso 2 – Estructure el ambiente e invite a las personas con las que tenga afinidad.

Recuerde que el GP es un grupo de relaciones interpersonales para salvación. Por eso es importante que el ambiente permita buenos momentos allí. No hay necesidad de lujo, pero sí de mínima comodidad. Además, invite a personas con las que usted y los demás líderes tengan alguna afinidad (vecinos, parientes, amigos más allegados). El GP no es un templo, por eso no es necesaria la misma estructura presente en una congregación. Vale la pena que en la casa haya lugares suficientes para que todos se sienten, tal vez también algún recurso audiovisual o instrumento para la alabanza, ejemplares de la Biblia, un ambiente propicio para los niños y una buena recepción (anfitriones sonrientes y felices al recibir a las personas).

Paso 3 – Tenga objetivos bien definidos

Nada permanece por mucho tiempo sin un objetivo definido. La regla también vale para el grupo pequeño. Defina bien las intenciones con los participantes. Lo ideal es que el GP nazca con la misión de ayudar a todos a crecer espiritualmente y tomar decisiones por Cristo. No es un lugar solo para un encuentro social, sino espiritual y con finalidad misionera.

Oración – Es esencial para la protección espiritual del grupo.

Sonrisas – Es un lugar de alegría y optimismo y no de desanimo.

Estudio de la Biblia – Es un ambiente para conocer mejor la voluntad de Dios.

Testimonios – Es propicio para que las personas compartan excelentes experiencias espirituales.

Alabanza – En un grupo pequeño la música es un ingrediente importante para que el nombre de Dios sea alabado.

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