Servicio Voluntario Adventista

Diario Voluntario 5, Rafael

Hola, mi nombre es Rafael Simão y hoy es mi último día como voluntario de la División Sudamericana.

Rafael Machado Simão

 

Mi historia comienza cuando empecé a frecuentar un centro de influencia de mi iglesia llamado Espacio Nuevo Tiempo de Fortaleza. Allá conocí a personas que directamente e indirectamente trabajaban con el objetivo de ayudar a las personas. Al inicio, visitaba orfanatos, gente que vivía en las calles y ayudaba con los estudios bíblicos, pero eso ya no fue suficiente para mí, quería hacer más.

Espacio Nuevo Tiempo de Fortaleza

Espacio Nuevo Tiempo de Fortaleza

Espacio Nuevo Tiempo de Fortaleza

 

Conocí por medio de un amigo de Espacio Nuevo Tiempo el Servicio Voluntario Adventista y me inscribí para ser un voluntario. Al comienzo yo quería ser voluntario en Egipto o en Inglaterra, pero de alguna manera el Coordinador del Servicio Voluntario Adventista de la División Sudamericana vio mi currículo y me invitó para ser voluntario en el equipo del mismo Servicio Voluntario Adventista y yo acepté

Oficina del SVA

 

Al principio cuando llegué al voluntariado, yo debía solo trabajar con el objetivo de enviar voluntarios y ayudar en la creación de proyectos de voluntariado en todo el mundo, que en la mayoría de veces son destinados a escuelas, universidades y hospitales. Pero acabe trabajando más en la parte de promoción y media del Servicio Voluntario Adventista. Acabe haciendo cosas que nunca imagine hacer, como: Doblaje de videos, editar revistas, traducir materiales del voluntariado, participar de ferias de salud, reconstrucción de escuelas, entre otras cosas que ya no recuerdo.

Feria de Salud

Edición de video

Transmisión WEB

 

Pero la mejor parte para mi no fue trabajar exactamente en el equipo del Servicio Voluntario Adventista, sino conocer cómo funciona la iglesia y a las personas que trabajan para la misión. Conocí personas extraordinarias de diversos sectores y países de la División, personas que me aconsejaron no solo como un compañero de trabajo sino como un compañero de cuarto, un amigo, un hijo y un hermano.

Fueron esas mismas personas que en la mitad del voluntariado estuvieron conmigo apoyándome de toda forma posible en el momento más triste de mi vida, aquel día que perdí a mi padre. Tengo la seguridad, que cuando yo vine a ser un voluntario, Dios me estaba preparando y me colocó en el lugar exacto, con las personas correctas para que pudiese soportar este momento duro para mí.

Tuve otras dificultades que cualquier voluntario tiene cuando está en misión, pero con seguridad fue un año muy bendecido para mí. Al mirar en el mapa y saber que de alguna forma yo logré participar indirectamente en proyectos de Italia, Ucrania, Chile, Uruguay, Honduras, Madagascar, Estados Unidos, Mongolia, entre otros países. Me hace muy feliz y de alguna forma desear si pudiese de algún modo trabajar con la misión el resto de mi vida.

Kenneth, voluntario en Madagascar

Bruno, voluntario en Italia

Voluntarios en Chile

Cynthia, voluntaria en Honduras

Voluntarios en Uruguai

Este año retomaré mi vida académica con un único objetivo: Ser en algunos años un médico. Tengo la confianza de que las cosas que viví durante este año como voluntario, fueron una forma que Dios me está preparando no solo para ser un buen médico en el futuro sino también ayudar a todas las personas que pudiese desde mi iglesia hasta cualquier otra persona de cualquier religión en el planeta! Eso es lo que realmente vale la pena!

Último día

 

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