Ministerio de la Mujer

María, madre de Jesús

hijas-de-Dios_16mariaCuando la Majestad del cielo llegó en la forma de una criatura y le fue confiada a María, ella no tenía mucho que ofrecer por ese precioso don. No podía presentar exóticos presentes, como los sabios de oriente que fueron a Belén. Solo llevó un par de tórtolas, la ofrenda indicada para los pobres; pero el Señor la consideró un sacrificio aceptable. La madre de Jesús no fue rechazada debido Mujeres notables del Nuevo Testamento a la pequeñez de su ofrenda, porque el Señor mira la voluntad del corazón. Su amor la transformó en una dulce ofrenda. De la misma
manera, Dios aceptará nuestra ofrenda aunque sea pequeña, si es todo lo que con amor podemos ofrecerle.—The Review and Herald, 9 de diciembre de 1890.

La madre de Jesús, sostenida por el amado discípulo Juan, seguió las pisadas de su Hijo hasta el Calvario.

Todas las que verdaderamente aman a otra persona: hijo, cónyuge, padres, amigo, estudiante, paciente, saben el compromiso que este sacrificio requiere, el dolor que el amor puede causar. El llamado para amar es arriesgado; al aceptarlo nos exponemos al peligro.

Sin embargo es ese el llamado que Dios extiende a cada una de nosotras. Nos invita a correr el riesgo de amar aun sabiendo que conlleva dolor y sacrificio.

Si podemos responder como lo hizo María “He aquí la sierva del Señor; hágase a mí conforme a tu palabra”, entonces, así como ella, oiremos la bendición de Dios: “No temas, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lucas1:30).

“No temas, porque has hallado gracia delante de Dios.” (Lucas1:30).

Fuente: Hijas de Dios, Elena de White. Daughters of Grace, Trudy J. Morgan-Cole.

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