Ministerio de la Mujer

La viuda de Naín

Ella perdió todo con la muerte de su hijo. Parecía que su vida estaba acabada. Entonces Jesús le dice: “No llores” (Lucas 7:13).
Los psicólogos dicen que para la mayoría de las personas la primera reacción al luto es la negación. Queremos volver en el tiempo, negar la realidad de la perdida, hacer de cuenta que nunca pasó. Deseamos que la muerte sea revertida.
La viuda de Naín fue una de las pocas personas de la historia que tuvieron ese deseo cumplido. Aquel día, ella salió de la ciudad acompañando el cuerpo inerte de su hijo para ser sepultado y retornó tomada de la mano de su hijo fuerte y saludable, alegrándose en la gracia maravillosa de Dios.

Si tú, así como la viuda de Naín, hoy sufres por alguien que amaste y perdiste, deja brotar la esperanza con el ejemplo de Jesús y las palabras de Pablo.
La muerte será vencida por la victoria. La propia muerte morirá, derrotada por Jesús. Cuando él vuelva resucitará a nuestros amados, ellos nunca más sentirán el aguijón de la sepultura.
Está llegando el tiempo en que ninguna madre llorará sobre la tumba de su hijo, porque todas las lágrimas serán enjugadas para siempre.

“Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.” (Lucas 7:13).

Fuente: Daughters of Grace, Trudy J. Morgan-Cole.

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