Ministerio de la Mujer

Dorcas

hijas-de-Dios_21dorcasDorcas era una mujer muy amada, que siempre hacía el bien y ayudaba a otros, especialmente a los pobres. Cuando murió, los creyentes buscaron a Pedro que estaba en Lida, una ciudad cercana.

“Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió”. La iglesia de Jope sintió su pérdida; y oyendo que Pedro estaba en Lida, los creyentes le mandaron mensajeros “a rogarle: “No tardes en venir a nosotros”. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, lo llevaron a la sala, donde lo rodearon todas las viudas, llorando
y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas”. A juzgar por la vida de servicio que Dorcas había vivido, no es extraño que llorasen […].
El corazón del apóstol fue movido a compasión al ver su tristeza. Luego, ordenando que los llorosos deudos salieran de la pieza, se arrodilló y oró fervorosamente a Dios para que devolviese la vida y la salud a Dorcas. Volviéndose hacia el cuerpo, dijo: ““Tabita, levántate”. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó”.
Dorcas había prestado grandes servicios a la iglesia, y a Dios le pareció bueno traerla de vuelta del país del enemigo”. Los Hechos de los Apóstoles, 107-108 (1911).

Existe un antiguo refrán que dice: “No se puede sacar agua de un pozo vacío”. Muchas de nosotras somos Dorcas del siglo XXI, nos volvemos tan eficientes en bombear bendiciones a otros y terminamos quedando deshidratadas. Necesitamos restauración, renovación y resurrección espiritual. Necesitamos del poder curativo de Dios en nuestra propia vida antes de poder continuar siendo de cualquier utilidad para las personas que nos rodean.
Si estás cerca a agotarte, no continúes trabajando hasta caer. En lugar de eso cae de rodillas ahora mismo y pide que Dios te reabastezca y te restaure. Dedica tiempo para renovar tu espíritu no es algo egoísta, pero sí esencial.

“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que interpretado quiere decir, Dorcas. Ésta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.” (Hechos 9:36).

Fuente: Hijas de Dios, Elena de White. Daughters of Grace, Trudy J. Morgan-Cole.

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