Se abrió una puerta
Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Lucas 4:16 Luciana era estudiante de Derecho en una universidad de Itabaiana, Sergipe, Brasil. Por asistir a las clases en el período de la noche, enfrentaba problemas con las […]
Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Lucas 4:16
Luciana era estudiante de Derecho en una universidad de Itabaiana, Sergipe, Brasil. Por asistir a las clases en el período de la noche, enfrentaba problemas con las materias programadas para los viernes.
En los primeros semestres de la facultad, los alumnos no tenían la posibilidad de cursar algunas materias en campos dispintos y períodos opuestos. Felizmente, a partir del segundo año del curso, esa propuesta fue aceptada por los coordinadores. Sin demorar Luciana pasó a hacer el viernes por la mañana en el campo de Aracaju las materias que caían en sábado.
Sin embargo había cinco materias que nunca se ofrecían en otros campos ni en otros períodos. Por eso año tras año, Luciana dejaba atrás esas disciplinas, siempre pensando de qué manera podría completarlas y graduarse.
Finalmente, la estudiante llegó al último semestre de la facultad. Con miedo de no conseguir graduarse, ella hizo la siguiente oración: “Señor, tú sabes que necesito matricularme en las materias que me faltan. Por favor, permite que consiga hacer esas disciplinas en Aracaju en un solo turno, y que no sea en el período nocturno.
Cuando fue a matricularse, Luciana se emocionó al notar que todas las materias que siempre caían el viernes de noche en su campo, ahora estaban en días diferentes y se encajaban perfectamente en su horario. Cuatro de las disciiplinas se ofrecerían de lunes a jueves en el campus de Itabaiana, y la última, el viernes de mañana en Aracaju.
La estudiante pudo concluir sus estudios y graduarse sin transgredir el sábado.
Luciana también notó la dirección de Dios en otros momentos del curso. Cierta vez, sintió una fuerte impresión de que debería rendir la prueba de la Orden de los Abogados de Brasil (OAB), aun antes de terminar la facultad. En solo 20 días de preparación logró pasar con éxito en las dos fases de la prueba.
Luciana Vieira Floresta
Unión Este Brasileña