Gratitud
¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? Salmo 116:12 Gustavo trabaja como bancario en Aracaju, Sergipe, Brasil, y es adventista de nacimiento. Desde su primer sueldo separa el diezmo para llevarlo a la iglesia. Después de algún timpo, decidió separar su ofrenda en casa, para no tener que decidir en el momento […]

¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? Salmo 116:12
Gustavo trabaja como bancario en Aracaju, Sergipe, Brasil, y es adventista de nacimiento. Desde su primer sueldo separa el diezmo para llevarlo a la iglesia. Después de algún timpo, decidió separar su ofrenda en casa, para no tener que decidir en el momento que se recogen las ofrendas.
Él y su esposa tenían buenos ingresos y no pasaban por dificultades financieras. Sin embargo, la situación comenzó a hacerse difícil, por algunos problemas. Tuvieron que vender el departamento e invirtieron en la compra y venta de coco verde para el sur de Brasil. El negocio no funcionó y con el capital que había sobrado, construyeron una casa. A pesar de los problemas materiales, Gustavo notó que Dios nunca los desamparó. Al oír sobre el programa del pacto, con su esposa resolvieron hacer un plan sobre cuánto donarían, además de la devolución del diezmo, para no ofrendar al azar. Al comienzo entregaron el 1% de pacto.
Cambiaron la casa, que todavía no estaba concluida, por un departamento y liquidaron su financiamiento. Algún tiempo después cambiaron el departamento por otro mayor. Sin embargo, continuaban con una desorganizacón que les acarreaba muchas deudas. Cheque especial vencido, tarjeta de crédito al límite, préstamo personal, financiamiento del vehículo y otras cosas que los preocupaban.
Cierto sábado, mientras entregaba el sobre de diezmo y su ofrenda, Gustavo notó cuán poco estaba dando a Dios en comparación con la bondad de él. “¿Solo estoy devolviendo esto?”, se preguntó.
Ese mismo mes, aunque con deudas, Gustavo aumentó su pacto a 2% y decidió que continuaría aumentando hasta llegar al segundo diezmo. En silencio, le rogó a Dios que lo ayudara a resolver su situación financiera, y el Señor lo escuchó. Con el tiempo, el matrimonio comenzó a levantarse financieramente.
Meses después, vendieron el departamento y construyeron una casa en un condominio cerrado. Pagaron todas sus deudas y hoy viven en un lugar privilegiado. Devuelven 20% de diezmo y pacto, y no poseen más deudas.
Gustavo Esdras Ramalho de Araujo
Unión Leste Brasileña