Ganada por dos señoritas
“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.
“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.
En su sabiduría, Dios usa métodos y procesos de los más increíbles e impensados. Con Isabel Dios usó a dos fieles señoritas adventistas. Católica de nombre, comerciante y ganadera próspera contrató a dos señoritas adventistas como empleadas, Mercedes y Nelly, y ellas le pidieron el Sábado libre… para ella esto era incomprensible.
Sus negocios comenzaron a decaer, casi no tenía mercaderías, había pocas ventas, Isabel estaba muy preocupada. En su desesperación en vez de acudir a Dios fue a los curanderos y se aferró a sus consejos pero las cosas seguían cada vez peor.
Finalmente la persona que le cuidaba el ganado se fue y ella misma fue hasta el campo a cuidar su ganado. Se hizo la noche y estaba sola en la cabaña. Afligida se puso a llorar de rodillas y le pidió desesperadamente a Dios que la ayude y perdone todos sus faltas. Ya había combinado con el curandero que harían un rito especial sobre su tierra y en esa oración con Dios le consultó si era correcto hacer aquello o no.
“Le pedí que me ayudase y me mostrase una señal y si él me ayudaba en mi negocio iba a dejar todas las vanidades del mundo e iba a comenzar a adorarlo en alguna iglesia y ayudar a los más necesitados”.
Esa noche Dios le dio una respuesta. Soñó que su chacra estaba sembrada de muchas flores, todas ellas muy lindas. Nunca había visto algo igual. Eso la confortó y lleno de paz.
Luego de amanecer llamaron a su celular, la llamada era del Ministerio de Agricultura diciéndole que viajara para Arequipa lo antes posible pues necesitaban un forraje especial de avena y eso ¡era lo único que a ella que quedaba!
Sin pensarlo dos veces viajó en el primer ómnibus a Arequipa y para su sorpresa le ofrecieron comprar 3.000 fardos de forraje. Pero ella tenía solo 1.500. Con fe aceptó venderles 3.000 y mientras pensaba como haría para conseguir los 1.500 que le faltaban sin dinero. Antes de terminar la entrevista le ofrecieron un adelanto de la operación.
Feliz por la respuesta rápida y eficiente de Dios al regresar comenzó a cumplir su promesa, compró alimentos para los niños del orfanato. Faltaba cumplir la segunda parte de su promesa… ir a una iglesia. Pero; ¿A cual? Leyendo su biblia encontró el mensaje del séptimo día y se acordó de las señoritas que habían trabajado con ella. Comenzó a asistir a la iglesia.
Tiempo después se bautizó. Ella cuenta: “Desde allí mí vida cambio, y desde que entendí el tema de los diezmos lo devolví al Señor. Mi empresa comenzó a crecer, más y más. Actualmente Dios me ha bendecido mucho: tengo varias tiendas en Juliaca, ganados, movilidades, empleados y dos lindas hijas que son mi especial tesoro. Estoy muy agradecida a Dios por conocer su palabra y de recibir tantas bendiciones del cielo.
Isabel Miranda Ocsa es de Juliaca - Misión del Lago Titicaca – Perú.