{"id":219,"date":"2013-09-12T07:21:30","date_gmt":"2013-09-12T11:21:30","modified":"2013-09-12T07:29:53","modified_gmt":"2013-09-12T11:29:53","slug":"el-poder-de-los-habitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adventistas.org\/es\/familia\/el-poder-de-los-habitos\/","title":{"rendered":"El poder de los h\u00e1bitos"},"content":{"rendered":"<h3>EL PODER DE LOS H\u00c1BITOS EN LA FORMACI\u00d3N DEL CAR\u00c1CTER<\/h3>\n<p>La tarea m\u00e1s importante que los padres deben desarrollar en relaci\u00f3n a sus hijos es, sin dudas, la formaci\u00f3n de un car\u00e1cter recto. \u201cUn buen car\u00e1cter es la m\u00e1s preciosa de todas las posesiones mundanales, y la obra de formarlo es la m\u00e1s noble a la que pueda dedicarse el hombre\u201d (Mente, car\u00e1cter y personalidad, t. 2, p. 561).<\/p>\n<p>\u201cUna comisi\u00f3n divina dada a los padres\u2014Dios ha se\u00f1alado a los padres su obra, la cual consiste en formar los caracteres de sus hijos seg\u00fan el Modelo divino. Por su gracia pueden realizar esta tarea; pero requerir\u00e1 un esfuerzo paciente y cuidadoso, y adem\u00e1s firmeza y decisi\u00f3n, para guiar la voluntad y refrenar las pasiones\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 155).<\/p>\n<p>\u201cLa vida de Daniel es una ilustraci\u00f3n inspirada de lo que constituye la formaci\u00f3n de un car\u00e1cter santificado: \u201cLos padres de Daniel le hab\u00edan ense\u00f1ado en su ni\u00f1ez h\u00e1bitos de estricta temperancia. Le ense\u00f1aron que deb\u00eda ajustarse a las leyes de la naturaleza en todos sus h\u00e1bitos; que su comida y bebida ten\u00edan una influencia directa sobre su naturaleza f\u00edsica, mental y moral, y que era responsable ante Dios por sus aptitudes\u201d (La temperancia, pp. 190, 191).<\/p>\n<p>Existe una relaci\u00f3n estrecha entre el car\u00e1cter y los h\u00e1bitos. \u201cUna vez que se ha formado un h\u00e1bito, se impresiona m\u00e1s y m\u00e1s firmemente en el car\u00e1cter\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 185).<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n del car\u00e1cter es como la construcci\u00f3n de una casa, donde cada ladrillo se pone cuidadosamente y representa un h\u00e1bito. Pueden ser h\u00e1bitos buenos o malos y muchas veces se observan fisuras. Es evidencia de que los ladrillos son de mala calidad o fueron mal puestos. Esos malos h\u00e1bitos deben ser corregidos, si no, la casa caer\u00e1 cuando la tempestad de la prueba azote.<\/p>\n<h4>\u00bfC\u00f3mo se forman los malos h\u00e1bitos?<\/h4>\n<p>\u201cPor la repetici\u00f3n de los actos se establecen los h\u00e1bitos y se confirma el car\u00e1cter\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 184).<br \/>\n\u201cLo que nos atrevimos a hacer una vez, estamos m\u00e1s inclinados a hacer otra vez\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 185).<br \/>\nAlgunas actitudes equivocadas de nuestros hijos pueden parecer inocentes e incluso, divertidas, cuando son peque\u00f1os, pero en realidad estamos dejando que formen h\u00e1bitos que los destruir\u00e1n. Debemos frenar, lo antes posible, cualquier acto que muestre orgullo, gasto superfluo, ostentaci\u00f3n y ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>\u201cLo que el ni\u00f1o ve y oye est\u00e1 trazando profundas l\u00edneas en la tierna mente, que ninguna circunstancia posterior de la vida podr\u00e1 borrar del todo. Entonces el intelecto est\u00e1 tomando forma y los afectos est\u00e1n recibiendo direcci\u00f3n y fortaleza. Los actos repetidos en cierto sentido se convierten en h\u00e1bitos. Estos se pueden modificar mediante una severa educaci\u00f3n, en la vida posterior, pero rara vez se cambian\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 184).<\/p>\n<h4>El tiempo para establecer h\u00e1bitos<\/h4>\n<p>\u201cEn gran medida, el car\u00e1cter se forma en los primeros a\u00f1os de la vida\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 184).<br \/>\nLos hijos que en tierna edad recibieron una influencia equivocada del hogar, llevar\u00e1n consigo h\u00e1bitos equivocados por todo el resto de su vida.<br \/>\nEl rey Sa\u00fal representa un triste ejemplo del poder de los malos h\u00e1bitos adquiridos durante la primera parte de su vida, no hab\u00eda aprendido a someterse a Dios, y cuando ocup\u00f3 la posici\u00f3n de rey, no ten\u00eda las facultades frescas y libres para seguir un camino recto. Por otro lado, \u201cPuede ser que un ni\u00f1o reciba una instrucci\u00f3n religiosa sana; pero si padres, maestros o guardianes permiten que su car\u00e1cter se tuerza por un mal h\u00e1bito, dicho h\u00e1bito, si no es vencido, se convierte en una fuerza predominante, y el ni\u00f1o se pierde\u201d (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 50).<\/p>\n<p>Algunos padres se equivocan al pensar que sus hijos son muy peque\u00f1os para corregirlos y definir h\u00e1bitos rectos, pero, cuanto antes, mejor. Este fue el error de El\u00ed: no administrar su casa desde temprano. Fue indulgente con sus hijos y con frecuencia pas\u00f3 por alto las faltas y pecados en su infancia, pensando que al crecer mejorar\u00edan su comportamiento, pero se equivoc\u00f3. Sus tendencias malignas fueron fortalecidas y despu\u00e9s ya era muy tarde. Una declaraci\u00f3n impresionante de esta situaci\u00f3n est\u00e1 en el libro Patriarcas y profetas, en la p\u00e1gina 625: \u201c\u2018Son demasiado j\u00f3venes para ser castigados. Esperemos que sean mayores, y se pueda razonar con ellos\u2019. En esta forma se permite que los malos h\u00e1bitos se fortalezcan hasta convertirse en una segunda naturaleza. Los ni\u00f1os crecen sin freno, con rasgos de car\u00e1cter que ser\u00e1n una maldici\u00f3n para ellos durante toda su vida, y que propender\u00e1n a reproducirse en otros\u201d.<\/p>\n<h4>Los malos h\u00e1bitos se forman m\u00e1s f\u00e1cilmente que los buenos<\/h4>\n<p>El ser humano nace defectuoso, con tendencias naturales a hacer el mal. Para una ni\u00f1o es m\u00e1s f\u00e1cil aprender cosas malas que buenas. \u201cLos malos h\u00e1bitos se forman m\u00e1s f\u00e1cilmente en el coraz\u00f3n, y las cosas que ven y escuchan en la infancia se imprimen profundamente en la mente\u201d (Pacific Health Journal, septiembre 1897). Por ejemplo, los primeros h\u00e1bitos que deben formarse en la primera infancia est\u00e1n relacionados con los temas espirituales, higi\u00e9nicos, culturales y alimentares. Y, generalmente, es en esa etapa que m\u00e1s f\u00e1cilmente se aprenden a comer cosas que no son nutritivas como helados, papas fritas, gaseosas, etc., antes que comidas saludables. Por eso la importancia de impresionar sus mentes educ\u00e1ndolos exactamente en contra del mal. Esto no ocurre por casualidad. Requiere esfuerzo, perseverancia y paciencia.<\/p>\n<p>\u201cEn la ni\u00f1ez y la juventud es cuando el car\u00e1cter es m\u00e1s impresionable. Entonces es cuando debe adquirirse la facultad del dominio propio. En el hogar y la familia, se ejercen influencias cuyos resultados son tan duraderos como la eternidad. M\u00e1s que cualquier dote natural, los h\u00e1bitos formados en los primeros a\u00f1os deciden si un hombre vencer\u00e1 o ser\u00e1 vencido en la batalla de la vida\u201d (El Deseado de todas las gentes, p. 75).<\/p>\n<h4>Padres al control<\/h4>\n<p>\u201cLos h\u00e1bitos de sobriedad, dominio propio, econom\u00eda, celosa aplicaci\u00f3n, de conversaciones sanas y sensatas, de paciencia y verdadera cortes\u00eda; no se ganan sin una diligente y celosa vigilancia del yo\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 185).<\/p>\n<p><strong>Edison Choque Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe una relaci\u00f3n estrecha entre el car\u00e1cter y los h\u00e1bitos. \u201cUna vez que se ha formado un h\u00e1bito, se impresiona m\u00e1s y m\u00e1s firmemente en el car\u00e1cter\u201d (Conducci\u00f3n del ni\u00f1o, p. 185).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":220,"comment_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[285],"tags":[291,292,293],"class_list":["post-219","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artigo","tag-familia-2","tag-habitos","tag-poder"],"acf":[],"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/3\/2013\/09\/habitos.jpg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/3\/2013\/09\/habitos.jpg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/3\/2013\/09\/habitos-140x90.jpg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/3\/2013\/09\/habitos-140x90.jpg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/3\/2013\/09\/habitos-290x220.jpg"}}