{"id":640,"date":"2019-12-19T13:13:23","date_gmt":"2019-12-19T17:13:23","modified":"2020-01-14T08:53:08","modified_gmt":"2020-01-14T12:53:08","slug":"actividades-competitivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adventistas.org\/es\/comunicacion\/actividades-competitivas\/","title":{"rendered":"Actividades competitivas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_691\" style=\"width: 627px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/7\/2019\/12\/shutterstock_738806251.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-691\" class=\"size-large wp-image-691\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/institucional\/es\/sites\/7\/2019\/12\/shutterstock_738806251.jpg\" alt=\"\" width=\"617\" height=\"460\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-691\" class=\"wp-caption-text\">Imagen: Shutterstock<\/p><\/div>\n<p>La discusi\u00f3n sobre c\u00f3mo tratar con las actividades competitivas ha llevado a conclusiones antag\u00f3nicas en los c\u00edrculos cristianos. Por un lado, los estudiosos defienden la idea de que la competitividad posibilita el desarrollo de habilidades fundamentales para el \u00e9xito en un mundo en el cual la competencia es un hecho cada vez m\u00e1s intenso. Por otro lado, se levantan voces para presentar los efectos nocivos sobre la espiritualidad y la \u00e9tica que provoca la competividad en los que est\u00e1n involucrados con ella.<\/p>\n<p>Al analizar la Biblia, se nota, en primer lugar, que en el hogar ed\u00e9nico no exist\u00eda ning\u00fan indicio de competitividad, sino de complementariedad y compa\u00f1erismo (G\u00e9n. 2:18, 20). Sin embargo, la entrada del pecado trastorn\u00f3 ese orden (G\u00e9n. 3), y como primera evidencia de la rivalidad en la Tierra, el texto b\u00edblico presenta el relato del asesinato de Abel (G\u00e9n. 4:4-13).<\/p>\n<p>Las Escrituras no ignoran la existencia de la competitividad, sino que ilustran por medio de historias sus resultados negativos. Se observan los efectos problem\u00e1ticos de la rivalidad en el contexto familiar, m\u00e1s restringido (G\u00e9n. 21:8-11; 25:27, 28; 37:1-4), y tambi\u00e9n bajo una perspectiva m\u00e1s amplia, en la comunidad o pol\u00edtica (1 Sam. 18:6-8; 2 Rey. 14:8-12). En \u00faltima instancia, fueron el orgullo y el deseo de supremac\u00eda de Lucifer la causa de su expulsi\u00f3n del Cielo (Isa. 14:12-15; Eze. 28:14-17).<\/p>\n<p>En los evangelios, Jesucristo indica que el amor, la abnegaci\u00f3n y el servicio al pr\u00f3jimo son esenciales en sus seguidores (Mat. 7:12; Mar. 9:35; 10:42-45). Adem\u00e1s, \u00e9l recrimin\u00f3 la actitud competitiva de los disc\u00edpulos, que buscaban una posici\u00f3n preeminente en su reino (Luc. 9:46-48; 22:24-27). En las ep\u00edstolas, Pablo fue enf\u00e1tico al recomendar que los cristianos vivieran de modo abnegado, considerando a los otros superiores a s\u00ed mismos (Rom. 12:10; Fil. 2:3, 4). Al comparar la iglesia como un cuerpo (1 Cor. 12), el ap\u00f3stol resalt\u00f3 la dimensi\u00f3n cooperativa de la comunidad cristiana, en la cual, a pesar de las distinciones funcionales, todos ocupan un papel de importancia y nadie est\u00e1 autorizado a rebajar a sus hermanos.<\/p>\n<p>Pero es importante distinguir la diferencia entre actitud competitiva y aspiraci\u00f3n por la excelencia (Ecl. 9:10; Prov. 22:29; Col. 3:23; Sant. 2:7). Podemos indicar a Daniel como un ejemplo representativo de c\u00f3mo se da esto en la pr\u00e1ctica. Lejos de alimentar un esp\u00edritu de rivalidad en cuanto a los dem\u00e1s sabios de su tiempo, \u00e9l us\u00f3 sus dones y talentos para servir a las personas y testificar del Se\u00f1or (Dan. 1:20; 2:24-28; 4:9; 5:14; 6:1-4). As\u00ed, cada individuo tiene el desaf\u00edo de desarrollar al m\u00e1ximo sus potencialidades y buscar continuamente el crecimiento personal, para servir al pr\u00f3jimo y glorificar a Dios.<\/p>\n<p>Al discutir el tema, Elena de White presenta los principios b\u00edblicos mencionados para condenar el esp\u00edritu competitivo. Ella expresa su reprobaci\u00f3n a la rivalidad y supremac\u00eda entre cristianos (MM, p. 420; AFC, p. 176), pastores (PVGM, p. 19), m\u00e9dicos obreros (MM, p. 62) y editoras (TI, t.7, p. 165).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la autora aborda la diferencia entre competitividad y excelencia por medio de una argumentaci\u00f3n clara. Para ella \u201ccada uno debe perfeccionar sus talentos hasta el punto m\u00e1ximo; y la fidelidad en hacerlo le otorga honra a la persona, sean sus dones muchos o pocos. (Ed, p. 225). Sin embargo, Elena de White afirma: \u201cLa levadura de la verdad no producir\u00e1 esp\u00edritu de rivalidad, ambici\u00f3n, deseo de supremac\u00eda. El amor verdadero nacido del cielo no es ego\u00edsta y cambiable. No depende de la alabanza humana. [\u2026] El yo no lucha para ser reconocido\u201d (PVGM, p. 72).<\/p>\n<p>Autores adventistas discutieron el asunto, en su mayor parte, aplicando las cuestiones referentes a la pr\u00e1ctica de actividades deportivas en instituciones confesionales. Eso gener\u00f3 la elaboraci\u00f3n de algunos documentos oficiales de la denominaci\u00f3n lanzados en 1962 (\u201cGuide for Health and Physical Education in Seventh-day Adventist Schools\u201d), 1964 (\u201cDepartment of Education statement of denominational attitude toward sports\u201d), 1976 (\u201cGuidelines for activities with elements of competition\u201d) e 1988 (\u201cActividades competitivas\u201d). Este \u00faltimo presenta tres conclusiones generales sobre el tema: (1) \u201cLos cristianos deben actuar con los m\u00e1s elevados motivos en su b\u00fasqueda de excelencia atl\u00e9tica\u201d; (2) \u201clos juegos amistosos ocasionales involucrando instituciones en reuniones sociales conjuntas no son clasificados como atletismo intermural o interescolar\u201d; (3) \u201ctodos tienen talentos, unos m\u00e1s, otros menos. Dios espera fidelidad en el servicio sin considerar los talentos o la remuneraci\u00f3n (Mat. 20:1-16). Aunque los talentos sean distribuidos de manera diferente, Dios espera que las personas desarrollen al m\u00e1ximo su capacidad, y les dar\u00e1 responsabilidad seg\u00fan su fidelidad\u201d (2005, p. 34).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Principios editoriales<\/h5>\n<ol>\n<li>No promovemos historias que exalten la competitividad como cualidad a ser desarrollada. En narraciones, ilustraciones o ejemplos que traten del asunto, se debe presentar intencionalmente, cuando sea apropiado, los efectos negativos de esa actitud. Por otro lado, las virtudes cristianas de la solidaridad, cooperaci\u00f3n abnegaci\u00f3n y servicio deben exaltarse e incentivarse como principios elementales del ejercicio de la ciudadan\u00eda y de la vida cristiana.<\/li>\n<li>Debemos evitar al m\u00e1ximo utilizar recursos que promuevan la competitividad. El ideal es que nuestras publicaciones promuevan el trabajo cooperativo, de modo que desarrollen en nuestro p\u00fablico una disposici\u00f3n integradora, solidaria y servicial.<\/li>\n<\/ol>\n<p>3, Debemos dar espacio a historias, ilustraciones y ejemplos que enfaticen la excelencia o superaci\u00f3n personal como medio de servicio amoroso al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Bibliograf\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Asociaci\u00f3n General de la Iglesia Adventista del S\u00e9ptimo D\u00eda. (2005). Actividades competitivas (p. 26-34), en Declaraciones de la iglesia. Tatu\u00ed, SP: Casa Publicadora Brasileira.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Graybill, R. (1974). Ellen G. White and competitive sports. The Ministry, julho (p. 4-7).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Knight, G. (2018). Competi\u00e7\u00e3o (p. 767, 768). Em Fortin, D., &amp; Moon, J. (eds.). Enciclop\u00e9dia Ellen G. White. Tatu\u00ed, SP: Casa Publicadora Brasileira.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sather, B. (1996). The development of interscholastic sports at Seventh-day Adventist academies and colleges. Dispon\u00edvel em &lt;https:\/\/tinyurl.com\/y7me9ujm&gt;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>White, E. de. A fin de conocerle. Florida, Bs.As. Asociaci\u00f3n Casa Editora Sudamericana. (1965).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>White, E. de. Testimonios para la Iglesia, t. 7). Asociaci\u00f3n Publicadora Interamericana. (2008).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>White, E. de. El ministerio m\u00e9dico. Florida, Bs.As. Asociaci\u00f3n Casa Editora Sudamericana. (2002).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>White, E. de. Mensajes selectos (t. 2). California, EE.UU. Publicaciones Interamericanas, PP.PA. (1967).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>White, E. de. Educaci\u00f3n. Florida, Bs.As. Asociaci\u00f3n Casa Editora Sudamericana. (1998).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>White, E. de. Palabras de vida del Gran Maestro. Florida, Bs.As. Asociaci\u00f3n Casa Editora Sudamericana. (1991).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La discusi\u00f3n sobre c\u00f3mo tratar con las actividades competitivas ha llevado a conclusiones antag\u00f3nicas en los c\u00edrculos cristianos. Por un lado, los estudiosos defienden la idea de que la competitividad posibilita el desarrollo de habilidades fundamentales para el \u00e9xito en un mundo en el cual la competencia es un hecho cada vez m\u00e1s intenso. 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