El ancianato desempeña un papel crucial en el apoyo directo al pastor local y a los ministerios de la iglesia, siendo responsables por los cultos en ausencia del pastor. Reconocidos como líderes espirituales fuertes y de buena reputación, tanto por la iglesia como por la comunidad, deben guiar a la congregación hacia una experiencia cristiana más profunda y completa, siguiendo principios y dando ejemplo. Encargados de dirigir los cultos, su dedicación es esencial para fortalecer la fe de los miembros y promover un ambiente espiritualmente enriquecedor.
Sirvan de buena gana, como quienes sirven al Señor y no a los hombres
Efesios 6:7